martes, 20 de octubre de 2020

EL REBAÑO DE DON CIRILO (cuento)

 La neblina que caía cuyas gotas de lluvia aumentaban cada vez más, los paisajes de los andes llenos de nieve se sucedían interminables, el nuevo panorama se iba desnudando del verdor de su vegetación para ir tornándose gris, comenzaba a aparecer los ”ichus” como mantas doradas en la inmensa pradera desértica y bañados por la brisa cuya fuerza del viento formaban olas de incomparable belleza; los El esplendoroso día se fue nublando, Esteban no alcanzaba a distinguir los enormes cerros, por la densa penachos de los Andes formaban cadenas interminables de cumbres y presentaban nieve perpetua en sus cimas de una preciosa majestuosidad que servían como postales de mucha belleza y que daban la vuelta al mundo exhibiendo la natural de esta cordillera de los Andes. Pronto llegaría a la cabaña incrustada entre los parajes maravillosos de los Andes prodigiosos de ricos pastizales, alimento divino que la naturaleza supo prodigar para la crianza de excelentes ejemplares y la ubicación inmejorable de la cabaña construida de hermosas maderos de eucaliptos y que con gran destreza construyo don Cirilo cuando todavía era muy joven pionero de los extensos poblados que habían dominado los andes viviendo tras generaciones con la cual era un ferviente poblador capaz de enfrentar los retos que le ofrecían las punas. Casi un ermitaño se había convertido, pues amaba a sus ovejas convertidos en extensos rebaños que se deleitaba con su existencia y de como se reproducían y el los criaba y los pastoreaba con una pasión increíble solo comparable con el amor que sentía por esa tierra. Don Cirilo que así lo llamaban tenía una familia en la gran ciudad y se acordaba mucho de Esteban su único sobrino que él supo criar desde muy tierno hasta que tuvo que emigrar a la ciudad para su educación. Don Cirilo de aspecto amable y bonachón con sus botas de cuero forrado en piel de oveja que desafiaba el intenso frio de la puna; su vestimenta de lana de oveja, hacían de él un ser muy afortunado acompañado de su fiel amigo “miqui” un perro lanudo que él había sabido rescatar de una jauría de lobos en afán de llevárselos, se convirtió en su mejor amigo fiel, le tomo cariño y aprecio y le enseño el pastoreo de las ovejas; le enseño a recolectarlas, a que cuando se extraviaran ir tras ellas, y regresarlas al rebaño; le enseño a enfrentarse con ‘precaución a los lobos, que pretendían siempre llevarse a las ovejas; él las ponía a buen recaudo; “miqui” se convertía en algo esencial de ayuda a don Cirilo que lo recompensaba con un buen pedazo de carne seca que llevaba como fiambre. Tornándose una pareja inseparable “miqui” se convertía en un guardián ovejero que era muy reconocido por todos los pastores del condado, con sus reconocibles ladridos, las ovejas lo obedecían y él se sentía orgulloso moviendo la cola en señal de júbilo se acercaba a don Cirilo que muy paciente ya le esperaba en lo alto de la colina fumando su gran pipa y envuelto en una cobija de lana gruesa y haciendo una pequeña fogata donde calentaba el café del medio día . Eran días felices de paz y armonía él y “miqui” se la pasaban en sus faenas pastoriles. Don Cirilo desde muy joven había incursionado en esta faena; su familia su única hermana vivían en la ciudad con su pequeño hijo Esteban, que era muy querido por don Cirilo, en muchas ocasiones y en vacaciones lo tenía en su cabaña y disfrutaban de su estadía. Esteban quien apreciaba mucho a su tío. Tomándolo como una leyenda la proeza de don Cirilo de vivir muy cerca de su rebaño , es allí donde aprendía a querer el pastoreo, era un contacto con la naturaleza y los animales; le gustaba admirar la belleza de los Andes, sus grandes extensiones que daban hasta el horizonte, impregnado de de un manto color dorado en ondeantes oleadas por el viento que engrandecían al “ichu” majestuoso como una alfombra dorada en la inmensidad del estero, hasta llegar a unas lagunas de aguas cristalinas que en las noches de luna parecían espejos de plata resplandeciendo la penumbra de la noche con mágica encanto; en el que aprendió a deleitarse con el cielo cubierto de estrellas y que “miqui” solía ladrar incansablemente y corría tras la ruta de algún lucero que caía en la inmensidad del cielo; Cuanta nostalgia se le venía a la mente, Ahora regresaba a ver a don Cirilo esperaba dirigirse al pueblo para saludar a tantas amistades; quizás algún recuerdo amoroso de juventud quizás a tanta gente que era querido por don Cirilo, su admirable don de gente preocupado por los olvidados de ese pueblo donde solía acudir a aliviar las penas de los desvalidos de alguna comunidad que caía en desgracia , don Cirilo se aparecía con el apoyo que necesitaban, quizás con una oveja en ristre, para ser utilizados y solucionar la falta de alimentos de niños y adultos. Su inclinación religiosa hacia que cada pueblo contara con un templo para que puedan venerar a su Dios , que con tanta fe acudían a orar y les dotaba de un campanario cuyo tañer de sus campanas se escuchaban de un pueblo a otro, eso lo convertía en un hombre filántropo . Don Cirilo había conquistado los Andes, la soledad de las punas lo había convertido en pueblos con vida, con fe y esperanza ; le agradaba transmitir felicidad interior que se manifestaba con música, la quena cuyos sonidos mágicos prevalecían ante el silencio de esos Andes majestuosos; don Cirilo aprendió a quererlo y a amar al indio que tocaba su quena , lo llenaba de sentimiento, lo renovaba, le llenaba de energía escuchar el sonido de esas melodías, tristes, lastimeras, le llenaba el corazón , vertía lagrimas de felicidad de desahogo, su espíritu se elevaba hasta sitios recónditos y el eco de esas melodías lo ayudaban a vivir. Quien podría vivir en esos parajes solitarios donde el azote del viento frio era predominante pero ideal para la vida salvaje de la fauna andina. Se deleitaba con el vuelo majestuoso del águila andina , de los majestuosos cóndores que con sus inmensas alas extendidas parecían dominar las cumbres inhóspitas , frígidas , pero llenos de belleza indómita; esas aves majestuosas que no pedían nada pero que proporcionaban la belleza de una naturaleza prodiga. Don Cirilo se deleitaba cuando esas aves majestuosas en su vuelo cotidiano se acercaban velozmente hacia su presa, conejillos silvestre que despreocupadamente se encontraba en la estepa o alguna oveja del rebaño de don Cirilo se desviaba del rebaño; “miqui” lo presentía y empezaba a ladrar con tanto vehemencia que se escuchaba por toda la estepa ahuyentando a tal depredador.

Mucho tiempo el pastoreo había constituido una de las tareas más gratas de don Cirilo comparada con las mas dedicados profesiones , porque esa acción implicaba según él tener un conocimiento cabal del tiempo, inclusive llegar a una predicción del estado del tiempo las posibilidades de prever fuertes vientos de prever lluvias, nevadas donde la mayor parte del “ichu” era cubierto de nieve que perjudicaba el pastoreo, diseñar estrategias para proteger al rebaño en ubicar guaridas y cubiertas y la realización de estrategias contra el ataque contra el acoso de animales depredadores; es decir que no se alejaran de las zonas del ámbito de vuelo de cóndores y águilas porque él y “miqui” se encargaban de eliminar a tan inoportunas depredadores, es decir debía encontrar la zona libre para un exitoso pastoreo , planificaba las mejores zonas.

Con respecto a la reproducción del rebaño era muy cuidadoso para asistir a las ovejas recién nacidas, les construía cabañas pastoriles donde eran conducidas los nuevos ejemplares y los sometía a muchos cuidados para los recién nacidos; esas técnicas las llevaba a cabo con sumo interés así como también transmitía a los demás pastores para que obtengan mejores resultados; una enseñanza que el pueblo lo asumía. Don Cirilo creía en la vida, en la grandeza del espíritu; creía en la gente que lo daba todo; creía en sus Andes misteriosos, en sus Andes majestuosos coronados de nieve perpetua; creía en las estepas llenos de sus preciosos pastizales milenarios de belleza indómita, de sus oleadas ante los vientos fríos que los acariciaba en un concierto mágico de armonía y belleza; creía en la inmensidad de esas tierras por conquistar esperando la acción del hombre para derrotar al destino que ponía a reto a todas las generaciones como símbolo de progreso pero que la mayoría de las veces el hombre se veía derrotado y lloraba su desgracia y se amparaba en una quena; lloraba sus penas, sus lagrimas caían en esa tierra fértil prodigiosa y le servían para hacerse más fuertes, más tenaces, eso era la magia de los andes, la magia perpetua que lo absorbía y le llenaba de fortaleza. Así cavilaba don Cirilo, con su pipa en la mano y absorbiendo bocanadas de su perfumado tabaco mezclaba los aromas de los andes, formando coronillas de sus bocanadas hacia flotar en ese cielo azul y “miqui” que seguía a esas coronillas lanzando ladridos de diversión hasta que se diluían en el espacio. Don Cirilo pastaba su rebaño solo, acompañado de su fiel “miqui” pero en realidad no estaba solo en esa inmensidad, lo acompañaban los interminables escarpados; lo acompañaban el eco de su voz cuando llamaba a sus ovejas ¡ovejaaas¡ el eco de su voz se escuchaba en el infinito y él se deleitaba escuchando su voz por varios minutos, un eco que nunca acababa y se perdía a través de los picachos de nieves perpetuas, inhóspitas, de quebradas con hilo de plata que bajaban desde lo alto con sus aguas cristalinas, burbujeantes alborotadas puras; un eco que no terminaba, seguía viajando como viajan las aves, los cóndores con sus vuelos majestuosos. Así el eco de la voz de don Cirilo viajaba a través del aire frio de la estepa. La temporada de pastoreo comenzaba con el refulgente amanecer donde hacia aparición un sol radiante que caía sobre las extensiones de la estepa y un viento helado cubría el momento en ondulantes ráfagas, el verano llegaba y don Cirilo se alegraba de haber pasado ese frio invierno y el rebaño parecía apreciar tal momento puesto que retozaban felices con grandes saltos al aire como tratando de agradecer a esa naturaleza que se mostraba por demás generosa, se escuchaban los validos de esos excelentes ejemplares y que ya se encontraban listos para el esquile y llegaba el gran momento de las grandes ovejas preñadas en el invierno daban sus crías los mejores ejemplares de ese rebaño tan apreciado. Don Cirilo , que acudía en pos de los nuevos ejemplares, los cargaba con suma dedicación y los ponía a buen recaudo de los depredadores que acechaban constantemente ; después de hacer esa rutina se dirigía a su cabaña a colocarse cerca a la chimenea a saborear un delicioso puchero andino que era su especialidad culinaria compuesta de abundante trozos de carne fresca, de carne ahumada seca con una variedad de las hortalizas que solía sembrar en ese pequeño invernadero y sustentadas con unas deliciosa papas del ande prodigioso y de grandes propiedades alimenticias. La presencia de don Cirilo en estos parajes eran un complemento a la armonía con una belleza inhóspita de aquellos Andes tan terribles por su clima agreste y a la vez bello por sus incomparables paisajes, la naturaleza se había deleitado en hacer en este mundo lo incomparable, lo indómito , lo pictórico lo incontrastable; don Cirilo era una pieza más en este paraje tan bello: la presencia humana lo hacía parecer como dominado por el hombre, que todo lo puede, que todo lo hace con amor con pasión incomparable, casi indómito como la fauna que suele habitar en estos parajes y su mejor dominio de esos Andes profundos era el sonido de la quena lastimera casi implorante pero con gloria de triunfo y que a través del eco viajaba por todos los rincones de esta tierra bella; por eso don Cirilo dejaba toda su existencia a esta maravilla que muchas personas no saben apreciar; el demostraba que el hombre con muchas pasiones es capaz de de hacer sucumbir cualquier mito, de acentuar su presencia dominante; en este caso él, al majestuoso Ande de incomparable belleza escondida . Su rebaño era un motivo para manifestar su amor por esa tierra , había dejado toda su vida en las estepas , su organismo le anunciaba que pronto llegaría su fin y sufría de melancolía, de nostalgia de tan solo saber5 que ya no sería parte de ese bello escenario que la naturaleza le prodigaba , sentía que debía partir, dejar esos paramos, dejar esas cumbres rocosas, esos picachos con nieves perpetuas; ese sol naciente esplendoroso con sus brisas frías que le calaba los huesos y que ya no podía soportar el triunfo de los Andes ante el ímpetu de don Cirilo que todo su vida había sido desafiante, pero él estaba seguro que vendrían mas don Cirilo que toda su vida había sido desafiante , pero el estaba seguro que vendría mas Cirilos y que la humanidad avanzaba ya no serian estos parajes solitarios el progreso lo invadiría. Era la esperanza que albergaba tenía esa bella ilusión, se acordaba desde el primer día en que piso este paramo se quedo prendado y que desde ese mismo día no regresó a la ciudad; recordaba como cortaba los enormes arboles de pino para construir con sus propias manos la cabaña que era su fortin..ooo

Esteban ya se encontraba allí, acudiendo al llamado de don Cirilo para ayudar en el pastoreo de su valioso rebaño de ovejas, pues don Cirilo se encontraba postrado en una cama enfermo, un mate de yerbas esperaba ser ingerido por el enfermo, él con mucho esfuerzo suplicaba el no poder atender su rebaño debido a su enfermedad Esteban accedió de inmediato en respuesta a sus ruegos, y llegó para cumplir esa tarea , lo acompañaría “miqui” el perro lanudo de don Cirilo que era gran conocedor de la faena pastoril,

Comprendiendo la tarea encomendada. Esteban se preparó para iniciar la faena de ese día “miqui” salió corriendo directo al rebaño que se encontraban en un corral ayudado por Esteban que le ayudó a abrir la pesada puerta por donde salieron perro y ovejas; “miqui” al mismo tiempo con sus ladridos ordenaba el rebaño conduciéndolo hacia una colina lejana en la que deberían estar al medio día, allí hicieron una parada mientras el rebaño en su incansable pastoreo se alimentaban cortando la hierba dejando una preciosa alfombra dorada en el llano.

. Había llegado la hora del almuerzo, en el atado que habían llevado Esteban , había unos trozos de charqui, unas papas arenosas sancochadas y un trozo de queso mantecoso, que proporcionarían suficientes proteínas para el sustento de ese día; “miqui” también departió su alimento con suma avidez devoraba un trozo de charqui. En ese momento salió corriendo, dejando su charqui que tranquilamente disfrutaba, tras de una persona con la misma ropa y el sombrero de don Cirilo y que estaba dirigiéndose a una cueva, no muy lejana. Esteban levantó la mirada y también vio a esa persona que parecía don Cirilo dirigirse a esa cueva , se levantó presuroso y fue tras de “miqui” que corría tras de esa persona sin poder alcanzarla; después de mucho correr tras esos pasos llegaron y no encontraron a nadie, la cueva lucía vacía, solo algunos murciélagos revoloteaban dentro.

Esteban consternado y curioso se introdujo en la cueva para averiguar lo que estaba pasando y sucedió lo incomprensible mágicamente “Esteban se encontró en su niñez de la mano de don Cirilo que le decía, vamos Esteban te llevaré al colegio ya que no debes llegar tarde, caminaban juntos pero luego le compraba unos juguetes para poder jugar con ellas , luego se encontraban en unas bicicletas pedaleando a través de los inmensos prados y hasta haciendo competencias muy alegremente, luego ya era adolescente , veía la imagen de su madre toda ella cariñosa que le alisaba el cabello, le sacudía la vestimenta del polvo del camino y le acomodaba el corbatín, y le ponía a hacer sus tareas, luego él se iba con don Cirilo acompañándolo en el pastoreo de su rebaño, por inmensos prados”

En esos instantes el cielo se fue oscureciendo por la acción de una densa neblina que cundía el lugar; se escuchaba el sonido de una flauta que a lo lejos entonaba una melodía triste casi lastimera que producía mucha tristeza, después de mucho rato el cielo por fin se fue despejando y Esteban logró salir de la cueva, sorprendido de lo que le había sucedido presagiaba algún acontecimiento nefasto que iba a suceder; “miqui” recostado sobre sus patas delanteras con la cabeza erguida miraba siempre al rebaño, en cualquier momento salía corriendo tras alguna oveja que se alejaba del rebaño,

La tarde caía, era señal de regreso a la cabaña, “miqui” a una voz de vamos de Esteban salió corriendo a juntar el rebaño, para iniciar el camino de regreso, la caminata era silenciosa y decadente, el avance paulatino, nada perturbaba esa calma que flotaba en el ambiente , una ligera brisa de aire frio empezó a correr, Esteban con las manos dentro de la gruesa chaqueta abotonada hasta el cuello y la chalina alrededor del cuello a la bandolera se proporcionaba un calorcito agradable y lo completaba el atuendo, una gorra tejida con lana de oveja que le cubría hasta el borde de las cejas tapándole las orejas, mas el pantalón de grueso corduroy verde tipo militar, hacía juego con los botines “Caterpiller” que facilitaban la caminata. Seguía sin comprender lo que le había sucedido pero en parte sentía cierta felicidad haber encontrado a su madre en aquellas circunstancias y también le parecía haber vivido un sueño con el tío Cirilo

A lo lejos aparecía la cabaña con su humeante chimenea; era la tarde sombría, comenzó a sentir algo pesado en el ambiente y se empezó a oír ahora el tañido lastimero de una campana con sonido intermitente pero espaciado, anunciando el fallecimiento de algún lugareño cuyo tañido llenaba todo el cielo hasta el fondo de los cerros que con sus cúspides blancas parecían escucharlas y cuyos sonidos se convertían en ecos profundos que escarapelaban el cuerpo. Llegando a la cabaña Esteban y “miqui” haciendo su tarea de guardar el rebaño, ingresó a la cabaña y vio un cuerpo inerte sobre una mesa y con cuatro velas encendidas, allí se encontraba el cuerpo de don Cirilo que había dejado de existir. Esteban no pude resistir el aire enrarecido de la cabaña, unas lagrimas asomaban en sus mejillas por la pérdida de ese ser tan apreciado y ya comprendía que se había querido despedir de él y de “miqui” yendo al lugar del pastoreo.

Contaban los habitantes que en sus momentos de agonía habían visto a don Cirilo por varias partes del pueblo, quizás despidiéndose de sus familiares y conocidos. El cura del pueblo dio unas oraciones encomendando el alma a Dios con un “Descanse en paz Don Cirilo”.

Todo el pueblo empezó a llegar para el sepelio llevando flores blancas en sus manos, hombres, mujeres, niños y ancianos de todas las regiones y ciudades los que lo estimaban , los que lo apreciaban, unos granjeros llevaban sus gallinas , gansos y canastas de huevos frescos en señal de ofrenda al fallecido; los panaderos llevaban panecillos de harina recién horneadas en bandejas de madera que Esteban se encargaba de recibir, otros granjeros llevaban leche fresca recién ordeñada en tinajas, además de quesos de varios sabores , otras personas llevaban velas, muchas de ellas encendidas que llenaban toda la casa, todo el patio, y los senderos de ingreso de la casa; en las ventanas colocaban flores y velas blancas y de colores que permanecían encendidas día y noche velando el cuerpo inerte de don Cirilo, que permanecía intacto tal como se encontró la mañana de su fallecimiento a pesar del tiempo transcurrido; sobre la mesa iluminado por la luz de las velas el pueblo entero rezaba, y no terminaban de rezar, las campanas de la iglesia no cesaban de repicar un redoble fúnebre , que se sentía en todo el pueblo y en los pueblos aledaños ,y la gente seguía llegando.

El lugar se llenó de una espesa niebla similar a la experimentada por Esteban cuando salió de la cueva y que a la casa le daba un aspecto tétrico. Solo las velas iluminaban el lugar y el camino al cementerio donde debería ser llevado don Cirilo. Las ofrendas de toda índole seguían llegando y ahora se guardaban en los graneros. El rebaño de ovejas permanecía en silencio en los corrales y “miqui” entró en un profundo sueño que no despertó hasta el día en que fue el entierro. Al ataúd de don Cirilo; lo acompañaba un cortejo fúnebre, iba Esteban acongojado y a su lado “miqui”, la densa neblina se hacía más espesa y solo se distinguía el camino por las velas encendidas en todo el trayecto. El pueblo le dedicó mucho tiempo de duelo y hasta que el ataúd fue depositado y cubierto de tierra en el cementerio. Después del último lampazo de tierra en esa tumba, la niebla se fue disipando, las velas se fueron apagando y se lleno de luz el escenario y se leyó en su lapida el epitafio AQUI YACE DON CIRILO, QUIEN FUE AMADO POR SU PUEBLO.

































domingo, 18 de octubre de 2020

MIS PEQUEÑOS CUENTOSVOLUMEN 2 ( El Rebaño de don Cirilo ; Mariana y el Convento; El arroyo magico

 

MARIANA Y EL CONVENTO (cuento)

Érase una vez un convento de monjas situado en una comarca muy lejana, se encontraba entre una bella campiña de flores y de prados colindantes con enormes montañas a su alrededor solía vivir una bella joven de aspecto fino y sutil y que por esos avatares del destino le tocó vivir dentro de un convento de religiosas llamadas “Las Hermanitas Religiosas Consagradas de la Divinidad” . Mariana que así se llamaba esta joven, se caracterizaba por su enorme religiosidad y amor al prójimo; era muy apreciada por todas las religiosas del convento y en especial por la madre Superiora: Sor Consuelo Santander, que siempre decía que Dios a las almas desamparadas siempre las protege.

Después de transcurrido muchos años, Mariana se encontraba en su lecho de agonía esperando los designios de Dios y la divina providencia. La madre Superiora recordaba que ella había llevado muy dignamente su religiosidad y que se encontraba enraizado dentro de ella y había encontrado muchas revelaciones en su vida y que se había dedicado a Cristo y a la virgen María La que mejor representaba al convento en materia de religiosidad; además que las labores manuales de talleres que se profesaba dentro del convento y que Sor Virginia de los Dioses era la tutora con la que más afinidad logró sostener, era inmensamente feliz cuando compartía esas horas de manualidad,

La religiosidad de Mariana era inmensamente profunda y consagrada a Dios; sus plegarias eran el néctar de su existencia a la que dedicaba la mayor parte de su tiempo, la oración la reconfortaba, la mantenía viva en contacto permanente con su religiosidad, era la forma más sutil de llegar a Dios. Todos los días a cada instante en todo momento, sus ojos solo se abrían para mirar al cielo buscando la conexión divina , esperando la conversión de su alma , después los cerraba para no dejar escapar las visiones que se le presentaban, en la que ella plenamente gozaba en su interior . La imagen de San Camilo la transportaba en una santidad, se deleitaba con los pasajes de la vida de San Camilo, quería penetrarse en el sentir que tenía el santo, se hacía suyo los sacrificios por los enfermos y acudía en ayuda inmediata, atendía con esmero y prodigaba rezos intensos hasta que el mal cedía y venia el alivio del paciente. Su corazón entraba en catarsis cuando esto sucedía, quedaba exhausta hasta llegar al desvanecimiento, cuando lograba lo que parecía un milagro cosa que ella no lo aceptaba como tal, sino que más bien, decía que era escuchada en sus intensas plegarias por el santo San Camilo. La orden de “Las Religiosas Hermanitas Consagradas de la Divinidad” eran puesto de manifiesto ante las ocurrencias de Mariana a la que ya era bastante apreciada por que irradiaba una simpatía divina bajo su vestimenta, solo se dejaba ver su bello rostro juvenil de dulce mirada, su delicado cutis de un color rosa pálido casi marmóreo dejaba ver unos ojos negros que solo miraban al cielo, en busca de lo divino , sus labios finos y delicados solo expresaban palabras de amor hacia los enfermos; que con solo mirarla iban aliviando sus males; los rezos continuos de Mariana eran un acto de fe que cada enfermo debía pronunciar , algunos de ellos se mostraban sumisos , caían a los pies de Cristo con convicciones de arrepentimiento de haber vivido muchísimo tiempo sin la gracia de Dios.

La madre Superiora se preocupaba de que Mariana pasaba mucho tiempo en el hospital viendo a los enfermos sanándoles material y espiritualmente , había llegado a preocuparse de su salud si seguía en esa rutina muchas veces sin probar alimento , lo único que la satisfacía grandemente era que Mariana nunca faltaba al Ángelus cuya meditación profunda se constituía en el acto más sublime que el espíritu humano puede encontrar, era para ella el éxtasis de lo más bello, de lo mas místico que le creaba luego un estado de postración con estertores movimientos de inclinación y reverencia para luego extender los brazos al cielo en señal de elevación profunda; momentos en que la luz de las velas se extinguían a su mínima expresión y llenaban el lugar de una deliciosa penumbra donde las hermanas religiosas que se encontraban en el lugar inclinadas en señal de veneración , no advertían que Mariana se elevaba envuelta en un haz de luz tenue pero azulada y que solo la madre Superiora era capaz de advertir tal acontecimiento, que duraba muy pocos instantes y que Mariana no advertía tal fenómeno, pero si sentía la presencia del Ángel San Gabriel que se adentraba en su ser con una acción mística que la llenaba de dicha y que sus plegarias servían de nexo inevitable con la divinidad. Transcurrido el Ángelus, Mariana regresaba a su celda de meditación, de rodillas en el piso y ante un crucifijo de rustico material que eran unas pequeñas ramas que ella misma había confeccionado con sus manos que colgaba de la cabecera de su humilde camastro que le servía de descanso; se podían presenciar las toscas maderas de su base y unas mantas cubrían unas hojas secas que pugnaban ser un colchón y que en ese ambiente comenzaba sus oraciones sumamente prolongadas ; permanecía muchas horas en la celda asignada en el convento , luego al día siguiente partiría al hospital para ayudar a la cura de enfermos, por eso la madre Superiora le tenía mucho aprecio, pues decía que Mariana pertenecía al convente desde que tuvo un año de edad y que su madre la había dejado en la puerta del convento, desde esa vez la madre Superiora se hizo cargo de ella con cuidados de una madre dentro de aspectos de religiosidad, Mariana era una niña muy inteligente tan es así que se atrevía a enseñar el catecismo a niños de su edad y después a mucho más mayores que ella , su religiosidad era innata ; para la madre Superiora era la joya más preciada que tenía el convento , las autoridades del lugar también la conocían y le tenían mucho aprecio a ella y a las integrante del convento no les hacían faltar la provisión de vituallas, jamás por la gran acción social que desempeñaban las monjas , el pueblo sentía gran preferencia por pertenecer a ese claustro de religiosidad, muchas niñas y jóvenes del pueblo pugnaban por ingresar como postulantes a noviciado, pues la gran tarea de apoyar al hospital requerían de esas contribuciones.

Mariana de muy joven aprendió a hacer el contacto con Dios, mediante grandes sesiones de oración ,pero nunca pudo hacer un noviciado por sus múltiples tareas que ejecutaba , solo se le permitía tener un tocado que le cubría la cabeza y solo se dejaba ver el rostro y un vestido holgado que le cubría hasta mas debajo de las rodillas, sus piernas lo cubrían unas medias blancas que terminaba en un calzado cerrado con amarras de pasadores con lo que eran de su completa comodidad al desplazarse muy rápidamente como era su costumbre. Desde su juventud se había dedicado a una vida de castidad, de complacencia espiritual con Dios con la que mas amaba sobre todas las cosas, entregaba su alma a ello por los inacabables rezos y oraciones que practicaba todos los días y a toda hora hasta llegar al paroxismo , quería llegar a tener el sufrimiento que tuvo la Virgen María , ante la pérdida de su hijo Jesús en la cruz pero no lo lograba en su alma, por no lograrlo la perturbaba , quería sentirlo en el cuerpo , en su lecho de descanso quería sentir ese dolor, las hojas secas de su lecho no le bastaban su piel tersa y fina mostraba signos de tortura con moretones causada por la dureza de su lecho, pero así seguía teniendo la energía suficiente para realizar sus tareas cotidianas en el hospital.

Era esperada por los enfermos que clamaban por Mariana. Ella les daba sus medicamentos que por cierto los aliviaban inmediatamente , querían que ella les lavaran sus heridas por que de inmediato se cerraban , querían que ella vendara sus fracturas por que de inmediato se soldaban ; los doctores la apreciaban bastante , querían llevársela a otro hospitales, a otras clínicas pero ella se negaba , ella quería estar cerca de los más pobres, de los demás desvalidos aliviándoles el dolor con la humildad con que lo hacía . Enfermos de todas partes de la ciudad acudían al hospital donde estaba Mariana , los médicos la conocían por su abnegación para atenderlos especialmente a los niños , ella decía que eran unos seres vulnerables a cualquier enfermedad, ella los atendía en una sala especial donde se quedaba con ellos horas de horas , les cantaba deliciosas canciones infantiles, que se sabía todas y aun las inventaba , los hacía participar era una fiesta senatoria la que practicaba con ellos , algunos ya no necesitaban medicinas, solo cantar con ella sus males desaparecían y luego se iban a sus casas sanos , ella decía que los cantos de los niños era una terapia que Dios admitía para sanarlos . no había enfermedad que se resistiese con el encanto de un niño cantando, el dolor era aliviado y Mariana se dedicaba a cantar con los niños.



CAPITULO 2 LA HORA DEL “ANGELUS”

La madre Superiora juntaba sus manos dando gracias a Dios al ver a Mariana dedicada a esos menesteres , la que se pasaba muchas horas para luego desaparecer , todos la buscaban y no la hallaban era la hora del “ANGELUS” donde tenía que estar en el convento para el rezo que era la máxima aspiración que ella tenia cada día , era la hora que mas esperaba , era la hora que su cuerpo fino y débil se fortalecía , con una energía casi divina que algún mortal pueda recibir , era para ella estar a un paso del cielo , era para ella encontrarse en un camino que la conducía a la gloria , llena de ángeles en cada lado de ese camino y a ella le embargaba un fenómeno de transfiguración en un Ángel, con enormes alas de divinidad a un paso de entablar contacto con Dios , se sentía sumamente pura de alma y cuerpo, su rostro se llenaba de lagrimas de felicidad, ese cuadro de alteración se volvía cada día durante el “ANGELUS “. La madre Superiora llena de gozo y de incredulidad rezaba sin cesar, Dios estaba presente en ese convento, era iluminado por la gracia divina, iba al campanario y hacia tocar la campana en señal de que una divinidad las visitaba y todo el convento se alborotaba lleno de emoción incontenible y un halo de divinidad rodeaba los muros del convento con una pequeña luz celeste a su alrededor. El pueblo se daba cuenta y caía de rodillas con los brazos extendidos en dirección al cielo en señal de querer amar a Dios y a la Virgen María que estaban presentes durante la hora del “ANGELUS” todo el pueblo se paralizaba para orar y despojarse de todo mal que solían tener los habitantes, desaparecían los odios , la venganzas, la envidia por que se sentían iluminados por lo divino, poco a poco se iba transformando en un pueblo modelo, honrado, se erradicaba la mentira la desazón. Comenzaba la limpieza del alma inspirado en lo divino, las iglesias se llenaban de fieles todos querían estar cerca de Dios le pedían tantas cosas y Dios les otorgaba le pedían salud y los sanaba de todos sus males, le pedían trabajo, y el campo les era fértil, le pedían dinero, les daba abundante cosecha le pedían descanso y paz se llenaban los cementerios. le pedían sabiduría se abrían mas colegios y todos desde allí rezaban el “ANGELUS” con verdadera devoción y con muchas oraciones.

Mariana sentía el aliento divino, la aproximación con Dios que todo mortal quisiera tener, pero ella estaba a un paso de conseguirlo, pero ella sentía que no lo merecía , se sentía llena de pecado , llena de culpa por lo que pasaba a los enfermos , a los niños desvalidos , ella se sentía llena de pecado por las injusticias , por el no-perdón de las gentes, por eso derramaba lagrimas y a veces lagrimas de sangre. Durante sus sueños se veía con un vestido blanco y unas enormes alas y sentía que la llamaban desde el cielo pero algo la retenía de los pies , tenia que luchar inmensamente por desprenderse de la ignominia de los pueblos , soñaba que sus rezos deberían ser mas intensos y ella los vivía con gran entusiasmo, pero además derramaba muchas lagrimas en sus sueños que era enjugados con su larga cabellera y se sentía ungida con bálsamos con exquisita fragancia que solo Dios le sabia prodigar, su corazón se aceleraba y luego entraba en un éxtasis sublime. Se despertaba como si hubiera recorrido miles de kilómetros para estar al lado de Dios y un llanto se apoderaba de ella en forma silenciosa que lo invitaba a la meditación profunda en su celda de reposo, allí recién se daba cuenta de su cercanía a Dios y con la Virgen María a quien dedicaba sus plegarias. .

Durante muchos años Mariana permaneció en el convento y en el hospital al que tanto amaba y era querida por los enfermos hasta que poco a poco dejaba de ir , pues su condición física comenzó a flaquear a pesar de que su ímpetu no decaía nunca , pero su rostro había cambiado bastante acusaba el paso de los años , su cabellera se había vuelto cano, sus manos ofrecían serias arrugas , su percepción auditiva había disminuido para los seres humanos , pero no así para Dios que seguía escuchándola con el alma diariamente en comunicación constante. Cada vez más era el tiempo que dejaba de ir al hospital , permanecía en constante oración , su caminar era lento , pausado quizás por las dolencias que la aquejaban pero que ella se mantenía estoica ante los males que seguramente la aquejaban , su mirada era fria, penetrante solo buscando mirar al cielo , quizás para encontrarse con Dio, sus manos solo sostenían incansablemente su rosario y las mantenía juntas en señal de oración constante, su permanecía de rodillas en sus interminables sesiones de oración se habían lesionado con insufribles llagas en carne viva acusándole dolores profundos que ella sabia soportar; se alimentaba frugalmente y que era la preocupación de la madre Superiora ; los doctores la auscultaban constantemente pero su organismo estaba sano, no le detectaban ninguna enfermedad como para medicinarla , su corazón latía perfectamente , sus pulmones lucían limpios y sanos, su estomago se había reducido por su frugal alimentación , su mente estaba sana y lúcida porque permanecía solo pensando en Dios; su voz era débil, suave, pura diáfana acondicionada para hablar a su Dios en sus plegarias con la dulzura de sus oraciones y su desmesurado amor. Las demás religiosas del convento le decían Sor Mariana de los Ángeles por que se habían dado cuenta que era un ángel que iluminaba el convento,





El Arroyo Mágico.(cuento)

Era una comarca muy lejana y bella por sus hermosos paisajes, estaba rodeada por un pequeño arroyo de aguas cristalinas que en su loco recorrer, golpeando piedras y todo lo que encontraba a su paso, para luego tranquilizarse formaba una pequeña laguna silenciosa y tranquila, transparente en cuyas orillas crecían innumerables plantas de tallos largos y hojas verdes y muchas flores como las buganvillas, de intensos colores que alegraban grandemente la vista haciendo del paisaje el más bello de la comarca, era el sitio predilecto de las aves, mariposas así como el de las ardillas, vizcachas, hurones y algunos ciervos de vistosas cornamentas, que se emplazaban en sus orillas a deleitarse con el frescor de sus aguas; con ojos vivaces y el cuello extendido a veces lentos y taciturnos, mordisqueaban algunas hojas de berros que crecían como alfombras verdes alrededor de la pequeña laguna y que constituían el alimento natural que la madre naturaleza ofrecía a todo aquel ser que acudían a tomar esas aguas prodigiosas, saliendo todos reconfortados : los ruiseñores agudizaban su canto su vuelo era más vistoso, su plumaje parecía renovarse; el halcón ave de gran tamaño se elevaba con mayor facilidad después de haber bebido esas prodigiosas aguas , su vuelo era capaz de llegar a los escarpados más altos para hacer sus nidos, su visión se hacía más aguda para proporcionarse su alimento. Todos los animales que llegaban, como la liebre, que se asomaba para saciar su sed resaltaban sus cualidades, sus saltos eran más rítmicos, su pelaje se tornaba más bello, era capaz de olfatear al enemigo y sus ojos más vivaces y con más brillo; en las noches llegaban las ardillas atraídos por la belleza de la laguna que se tornaba color plata, por el reflejo de la luna corrían alegres y juguetonas y se deleitaban en artísticos saltos de felicidad o quizás en alguna danza del amor. Las vizcachas, mordisqueando la verde vegetación que nunca se agotaba, cada vez brotaba más el prodigioso alimento; Se respiraba un aire de convivencia entre todos los animales que llegaban, no había depredadores ni depredados, las aves en las especies más exóticas anidaban en este bello paraje después de haber atravesado continentes en su condición de aves migrantes y algunas en peligro de extinción, anidaban en este paraíso, para perpetuar su reproducción prolongando la vida de su especie. Las mariposas más bellas, con sus alas multicolores ponían el escenario paradisiaco, revoloteaban alegremente, se multiplicaban, sus capullos se convertían prontamente en crisálidas para perpetrar la metamorfosis, el acto más maravilloso que la naturaleza ha podido concebir para el deleite de la vida, de seres tan bellos y perpetuar su existencia que son tan vanas y efímera, pero llenos de encanto y de fragilidad una vez más, la belleza tiene una existencia fugaz.

Oh ¡belleza que asomas

A la vida

Oh ¡belleza que deleitas

Todos te podrán encontrar encontrar

Llegaban especies de todas las rincones del planeta, para beber esa agua prodigiosa de este arroyo que la madre naturaleza había sabido crear, pensando en dar un poco de amor y de paz en este rincón de esta existencia, para que no todo sea dolor, no todo sea tragedia, no todo sea infelicidad, para que no haya más lágrimas en este mundo, para compensar las tragedias de la existencia, para que no surjan más causas de miseria, para que los seres sean tratados con más justeza.

Así mucha gente empezó a llegar a este lugar enclavado en la espesura de la selva , empezó a un despertar de tierras y posiciones, nadie quería tomar el agua del arroyo, preferían llevarla en botellas para venderlas, luego en envases más grandes, en cilindros, empezaron a desviar el arroyo para cada uno, se sentían dueños de la naturaleza, las aves eran ahuyentadas, las ardillas era cazadas por sus pieles, con diferentes armas y sus carnes se las comían , llegaba mucha gente, nadie tomaba el agua lo tenían como lo más preciado por su valor monetario, se peleaban por ello,, los niños se enfermaban, después las mujeres, por falta de alimento , nadie trabajaba la tierra solo les interesaba el arroyo, luego se producían las guerras y buen día llegó la extinción de todos los habitantes, no quedó uno solo y el arroyo maltratado, volvió a su cauce y nuevamente regresaron los animales es decir regresó a ser como antes y volvió la felicidad y la paz. HASTA QUE REGRESE NUEVAMENTE EL HOMBRE.

Autor: Ernesto Castillo Tafur.











EL REBAÑO DE DON CIRILO por La Pluma Gris

El esplendoroso día se fue nublando, Esteban no alcanzaba a distinguir los enormes cerros, por la densa neblina que caía cuyas gotas de lluvia aumentaban cada vez más, los paisajes de los andes llenos de nieve se sucedían interminables, el nuevo panorama se iba desnudando del verdor de su vegetación para ir tornándose gris, comenzaba a aparecer los ”ichus” como mantas doradas en la inmensa pradera desértica y bañados por la brisa cuya fuerza del viento formaban olas de incomparable belleza; los penachos de los andes formaban cadenas interminables de cumbres y presentaban nieve perpetua en sus cimas de una preciosa majestuosidad-- que servían como postales muchas veces y que daban la vuelta al mundo exhibiendo la belleza natural de esta cordillera de los andes.

Esteban se encontraba allí, atendiendo el llamado de don Cirilo para ayudar en el pastoreo de su rebaño de ovejas, pues don Cirilo se encontraba postrado en una cama enfermo, un mate de yerbas esperaba ser ingerido por el enfermo, él con mucho esfuerzo suplicaba el no poder atender su rebaño debido a su enfermedad Esteban accedió de inmediato en respuesta a sus ruegos, y llegó para cumplir esa tarea , lo acompañaría “miqui” el perro lanudo de don Cirilo que era gran conocedor de la faena pastoril,

Comprendiendo la tarea encomendada. Esteban se preparó para iniciar la faena de ese día “miqui” salió corriendo directo al rebaño que se encontraban en un corral ayudado por Esteban que le ayudó a abrir la pesada puerta por donde salieron perro y ovejas; “miqui” al mismo tiempo con sus ladridos ordenaba el rebaño conduciéndolo hacia una colina lejana en la que deberían estar al medio día, allí hicieron una parada mientras el rebaño en su incansable pastoreo se alimentaban cortando la hierba dejando una preciosa alfombra dorada en el llano.

. Había llegado la hora del almuerzo, en el atado que habían llevado Esteban , había unos trozos de charqui, unas papas arenosas sancochadas y un trozo de queso mantecoso, que proporcionarían suficientes proteínas para el sustento de ese día; “miqui” también departió su alimento con suma avidez devoraba un trozo de charqui. En ese momento salió corriendo, dejando su charqui que tranquilamente disfrutaba , tras de una persona con la misma ropa y el sombrero de don Cirilo y que estaba dirigiéndose a una cueva, no muy lejana Esteban levantó la mirada y también vio a esa persona que parecía don Cirilo dirigirse a esaa cueva , se levantó presuroso y fue tras de “miqui” que corría tras de esa persona sin poder alcanzarla ; después de mucho correr tras esos pasos llegaron y no encontraron a nadie, la cueva lucía vacía, solo algunos murciélagos revoloteaban dentro.

Esteban consternado y curioso se introdujo en la cueva para averiguar lo que estaba pasando y sucedió lo incomprensible mágicamente “se encontró en su niñez de la mano de don Cirilo que le decía , vamos Esteban te llevaré al colegio no debes llegar tarde , caminaban juntos pero luego le compraba unas pelotas para poder jugar con ellas , luego veía que estaban en unas bicicletas pedaleando a través de los inmensos prados y hasta haciendo competencias muy alegremente, luego ya era adolescente , vio a la imagen de su madre toda ella cariñosa que le alisaba el cabello, le sacudía la vestimenta del polvo del camino y le acomodaba el corbatín, y le ponía a hacer sus tareas, luego él se iba con don Cirilo acompañándolo en el pastoreo de su rebaño, por inmensos prados”

En esos instantes el cielo se fue oscureciendo por la acción de una densa neblina que cundía el lugar. se escuchaba el sonido de una flauta que a lo lejos entonaba una melodía triste casi lastimera que producía mucha tristeza, después de mucho rato el cielo por fin se fue despejando y Esteban logró salir de la cueva, sorprendido de lo que le había sucedido presagiaba algún acontecimiento nefasto que iba a suceder; “miqui” recostado sobre sus patas delanteras con la cabeza erguida miraba siempre al rebaño, en cualquier momento salía corriendo tras alguna oveja que se salía del rebaño,

La tarde caía , era señal de regreso a la cabaña , “miqui” a una voz de vamos de Esteban salió corriendo a juntar el rebaño, para iniciar el camino de regreso, la caminata era silenciosa y decadente, el avance paulatino, nada perturbaba esa calma que flotaba en el ambiente , una ligera brisa de aire frio empezó a correr, Esteban con las manos dentro de la gruesa chaqueta abotonada hasta el cuello y la chalina alrededor del cuello a la bandolera se proporcionaba un calorcito agradable y lo completaba el atuendo, una gorra tejida con lana de oveja que le cubría hasta el borde de las cejas tapándole las orejas, mas el pantalón de grueso corduroy verde tipo militar hacía juego con los botines “caterpiller” que facilitaban la caminata, seguía sin comprender lo que le había sucedido pero en parte sentía cierta felicidad haber encontrado a su madre en aquellas circunstancias y también le parecía haber vivido un sueño con el abuelo don Cirilo

A lo lejos divisaba la cabaña con su humeante chimenea. En la tarde sombría comenzó a sentir algo pesado en el ambiente y se empezó a oír ahora el tañido lastimero de una campana con sonido intermitente pero espaciado, anunciando el fallecimiento de algún lugareño cuyo tañido llenaba todo el cielo hasta el fondo de los cerros que con sus cúspides blancas parecían escucharlas y cuyos sonidos se convertían en ecos profundos que escarapelaban el cuerpo. Llegando a la cabaña Esteban y “miqui” haciendo su tarea de guardar el rebaño, ingresó a la cabaña y vio un cuerpo inerte sobre una mesa y con cuatro velas encendidas, allí se encontraba el cuerpo de don Cirilo que había dejado de existir. Esteban no pude resistir el aire enrarecido de la cabaña, unas lagrimas asomaban en sus mejillas por la pérdida de ese ser tan apreciado y ya comprendía que se había querido despedir de él y de “miqui” yendo al lugar del pastoreo.

Contaba la familia que en sus momentos de agonía habían visto a don Cirilo por varias partes del pueblo , quizás despidiéndose de sus familiares y conocidos. El cura del pueblo dio unas oraciones encomendando el alma a Dios con un “Descanse en paz Don Cirilo”.

Todo el pueblo empezó a llegar para el sepelio llevando flores blancas en sus manos, hombres, mujeres, niños y ancianos de todas las regiones y ciudades los que lo estimaban , los que lo apreciaban, unos granjeros llevaban sus gallinas , gansos y canastas de huevos frescos en señal de ofrenda al fallecido; los panaderos llevaban panecillos de harina recién horneadas en bandejas de madera que Esteban se encargaba de recibir, otros granjeros llevaban leche fresca recién ordeñada en tinajas, además de quesos de varios sabores , otras personas llevaban velas, muchas de ellas encendidas que llenaban toda la casa, todo el patio, y los senderos de ingreso de la casa; en las ventanas colocaban flores y velas blancas y de colores que permanecían encendidas día y noche velando el cuerpo inerte de don Cirilo, que permanecía intacto tal como se encontró la mañana de su fallecimiento; sobre la mesa iluminado por la luz de las velas el pueblo entero rezaba, y no terminaban de rezar, las campanas de la iglesia no cesaban de repicar un redoble fúnebre , que se sentía en todo el pueblo y en los pueblos aledaños ,y la gente seguía llegando.

El lugar se llenó de una espesa niebla similar a la experimentada por Esteban cuando salió de la cueva y que a la casa le daba un aspecto tétrico. Solo las velas iluminaban el lugar y el camino al cementerio donde debería ser llevado don Cirilo. Las ofrendas de toda índole seguían llegando y ahora se guardaban en los graneros. El rebaño de ovejas permanecía en silencio en los corrales y “miqui” entró en un profundo sueño que no despertó hasta el día en que fue el entierro. Al ataúd de don Cirilo; lo acompañaba un cortejo fúnebre, iba Esteban acongojado y a su lado “miqui”, la densa neblina se hacía más espesa y solo se distinguía el camino por las velas encendidas en todo el trayecto. El pueblo le dedicó muchas horas de duelo y hasta que el ataúd fue depositado y cubierto de tierra en el cementerio.

Después del último lampazo de tierra en esa tumba, la niebla se fue disipando, las velas se fueron apagando y se lleno de luz el escenario y se leyó en su lapida el epitafio AQUI YACE DON CIRILO, QUIEN FUE AMADO POR SU PUEBLO.

Autor: Ernesto Castillo Tafur



martes, 25 de agosto de 2020

EL REBAÑO DE DON CIRILO cuento

 

El esplendoroso  día se fue nublando, Esteban no alcanzaba a distinguir los enormes cerros,   por la densa neblina que caía  cuyas gotas de lluvia aumentaban cada vez más,  los paisajes de los andes llenos de nieve   se sucedían  interminables,  el nuevo panorama  se iba  desnudando del verdor de su vegetación para ir tornándose gris,  comenzaba  a aparecer los ”ichus” como mantas doradas en la inmensa pradera desértica y bañados por la brisa   cuya fuerza del viento formaban olas de incomparable belleza; los penachos de los  Andes formaban cadenas interminables de cumbres y presentaban   nieve perpetua en sus cimas  de una preciosa  majestuosidad que servían como postales  de mucha belleza y que  daban la vuelta al mundo exhibiendo la  natural de esta cordillera de los Andes. Pronto llegaría a la cabaña incrustada entre los parajes maravillosos de los  Andes prodigiosos de ricos pastizales, alimento divino que la naturaleza supo prodigar para la crianza de excelentes ejemplares y la ubicación inmejorable de la cabaña construida de hermosas maderos de eucaliptos  y que con gran destreza construyo don Cirilo  cuando todavía era muy joven pionero de los extensos poblados que habían dominado los andes viviendo tras generaciones  con la cual era un ferviente poblador capaz de   enfrentar los retos que  le ofrecían  las punas.  Casi un ermitaño  se había convertido,  pues amaba  a sus ovejas convertidos en extensos rebaños  que se deleitaba  con su existencia y de   como se reproducían  y el los criaba y los pastoreaba con una pasión increíble  solo comparable  con el amor que  sentía   por esa tierra. Don Cirilo que así lo  llamaban  tenía una familia en la gran ciudad  y se acordaba mucho de Esteban su único sobrino que él supo criar  desde muy tierno  hasta que tuvo que emigrar a la ciudad para su educación. Don Cirilo  de aspecto amable y  bonachón con sus botas de cuero forrado  en piel de oveja que desafiaba el intenso frio de la puna; su vestimenta  de lana de oveja,  hacían de él un ser  muy afortunado  acompañado de su fiel amigo “miqui” un perro lanudo   que él había sabido rescatar de una jauría de lobos en afán de llevárselos,  se convirtió en su mejor amigo fiel, le tomo cariño y aprecio  y le enseño el pastoreo de las ovejas; le enseño a recolectarlas, a que cuando se extraviaran  ir tras ellas, y regresarlas al rebaño; le enseño a  enfrentarse con ‘precaución a los lobos, que pretendían siempre llevarse a las ovejas; él las ponía a buen recaudo; “miqui” se convertía en algo esencial de ayuda a don Cirilo que lo recompensaba con un buen pedazo de carne seca  que llevaba como fiambre. Tornándose una pareja  inseparable  “miqui” se convertía en un guardián ovejero  que era muy reconocido  por todos los pastores del condado, con sus reconocibles  ladridos, las ovejas lo obedecían  y él se sentía orgulloso   moviendo la cola  en señal de júbilo  se  acercaba a don Cirilo  que muy paciente  ya le esperaba  en lo alto de la colina  fumando su gran pipa  y envuelto  en una cobija de lana  gruesa  y haciendo una pequeña fogata donde calentaba  el café del medio día . Eran días felices  de paz y armonía él y “miqui” se la pasaban en sus faenas pastoriles. Don Cirilo desde muy joven había incursionado en esta faena; su familia su única hermana  vivían en la ciudad con su pequeño hijo Esteban, que era muy querido por don Cirilo, en muchas ocasiones  y en vacaciones  lo tenía  en su cabaña y disfrutaban  de su estadía. Esteban  quien apreciaba  mucho a su tío. Tomándolo como una leyenda la proeza  de don Cirilo  de vivir muy cerca de su rebaño , es allí donde aprendía  a querer  el pastoreo,  era un contacto con la naturaleza  y los animales; le gustaba  admirar la belleza  de los Andes, sus grandes extensiones  que daban hasta el horizonte,  impregnado  de de un manto   color dorado en ondeantes oleadas  por el viento que engrandecían  al “ichu” majestuoso como una alfombra dorada en la inmensidad del estero, hasta llegar a unas lagunas  de aguas cristalinas  que en las noches  de luna parecían espejos de plata resplandeciendo  la penumbra  de la noche  con mágica  encanto;  en el que aprendió  a deleitarse  con el cielo cubierto de estrellas  y que “miqui” solía ladrar incansablemente  y corría tras  la ruta de algún lucero  que caía en la inmensidad  del cielo; Cuanta nostalgia  se le venía a la mente, Ahora regresaba  a ver a don Cirilo esperaba dirigirse al pueblo  para saludar a tantas amistades; quizás algún recuerdo amoroso  de juventud  quizás a tanta gente  que era querido por don Cirilo, su admirable don de gente  preocupado por los olvidados de ese pueblo donde solía  acudir a aliviar las penas de los desvalidos  de alguna comunidad que caía en desgracia , don Cirilo se aparecía con el apoyo que necesitaban, quizás con una oveja en ristre, para ser utilizados y solucionar la falta de alimentos de niños y adultos. Su inclinación religiosa  hacia que cada pueblo contara con un templo para que puedan  venerar a su Dios , que con tanta fe  acudían a orar  y les dotaba  de un campanario   cuyo tañer de sus campanas  se escuchaban  de un pueblo a otro, eso lo convertía  en un hombre  filántropo . Don Cirilo había conquistado los Andes, la soledad de las punas  lo había convertido  en pueblos  con vida, con fe y esperanza ; le  agradaba  transmitir  felicidad interior  que se manifestaba  con música,  la quena  cuyos  sonidos mágicos  prevalecían ante el  silencio de esos Andes  majestuosos; don Cirilo aprendió a quererlo y a amar al indio que tocaba su quena , lo llenaba de sentimiento, lo renovaba, le llenaba de energía escuchar el  sonido de esas melodías, tristes, lastimeras, le llenaba el corazón , vertía lagrimas  de felicidad  de desahogo, su espíritu se elevaba hasta sitios recónditos y el eco de esas melodías  lo ayudaban a vivir. Quien podría vivir en esos parajes  solitarios donde el azote del viento frio era predominante  pero ideal para la vida  salvaje de la fauna  andina. Se deleitaba  con el vuelo majestuoso  del águila  andina , de los majestuosos  cóndores que con sus inmensas alas extendidas  parecían dominar las cumbres inhóspitas , frígidas , pero llenos de belleza  indómita; esas aves majestuosas que no pedían nada pero que proporcionaban la belleza de una naturaleza  prodiga. Don Cirilo se deleitaba cuando esas aves majestuosas  en su vuelo cotidiano  se acercaban  velozmente  hacia su presa, conejillos silvestre que despreocupadamente   se encontraba en la estepa o alguna oveja  del rebaño de don Cirilo se desviaba del rebaño; “miqui” lo presentía y empezaba  a ladrar con tanto vehemencia  que se escuchaba  por toda la estepa  ahuyentando a tal depredador. 

Mucho tiempo el pastoreo había constituido una de las tareas más gratas  de don Cirilo comparada con las mas  dedicados profesiones , porque esa acción  implicaba  según  él  tener un conocimiento cabal  del tiempo, inclusive  llegar a una  predicción del estado del tiempo las posibilidades  de prever fuertes vientos de prever lluvias, nevadas  donde  la mayor parte  del “ichu” era cubierto de nieve que perjudicaba  el pastoreo, diseñar  estrategias para proteger al rebaño en   ubicar guaridas    y cubiertas y la realización  de estrategias contra el ataque  contra el  acoso  de animales depredadores;  es decir que no se alejaran  de las zonas  del ámbito de vuelo de cóndores y águilas porque  él y “miqui”  se encargaban de eliminar a tan inoportunas depredadores, es decir debía encontrar la zona  libre para un exitoso pastoreo , planificaba las mejores zonas. 

Con respecto a la reproducción  del rebaño  era muy cuidadoso para asistir a las ovejas  recién nacidas, les construía cabañas  pastoriles donde eran conducidas  los nuevos ejemplares  y los sometía  a muchos cuidados  para los recién nacidos; esas técnicas  las llevaba a cabo  con sumo interés  así como también transmitía a los demás pastores para que obtengan mejores resultados; una enseñanza que el pueblo lo asumía. Don Cirilo creía en la vida,  en la grandeza del espíritu; creía en la gente que lo daba todo; creía en sus Andes misteriosos, en sus Andes majestuosos coronados de nieve perpetua; creía en las estepas llenos de sus preciosos pastizales milenarios de belleza indómita, de sus oleadas ante los vientos fríos que los  acariciaba en un concierto mágico de armonía y belleza; creía en la inmensidad  de esas tierras  por conquistar  esperando la acción  del hombre para derrotar al destino  que  ponía  a reto a todas las generaciones como símbolo de progreso pero que la mayoría de las veces el hombre se veía derrotado y lloraba su desgracia y se amparaba en una quena; lloraba sus penas, sus lagrimas caían en esa tierra  fértil prodigiosa  y le servían para hacerse más fuertes, más tenaces,   eso era la magia de los andes, la magia perpetua  que lo absorbía y le llenaba de fortaleza. Así cavilaba don Cirilo, con su pipa en la mano y absorbiendo bocanadas de su  perfumado tabaco mezclaba los aromas de los andes, formando coronillas de sus bocanadas hacia flotar en ese cielo azul y “miqui” que seguía a esas coronillas lanzando ladridos de diversión hasta que se diluían en el espacio. Don Cirilo pastaba su rebaño  solo, acompañado  de su fiel “miqui” pero en realidad  no estaba solo  en esa inmensidad, lo acompañaban los interminables escarpados; lo acompañaban  el eco  de su voz  cuando llamaba  a sus ovejas ¡ovejaaas¡ el eco de su voz  se escuchaba  en el infinito y él se deleitaba  escuchando su voz por varios minutos, un eco que nunca acababa  y se perdía  a través de los picachos  de nieves perpetuas, inhóspitas, de quebradas  con hilo de plata  que bajaban  desde lo alto con sus aguas cristalinas, burbujeantes alborotadas puras; un eco que  no terminaba, seguía viajando como viajan las aves, los cóndores con sus vuelos majestuosos.  Así el eco de la voz de don Cirilo viajaba   a través del aire frio de la estepa.  La temporada de pastoreo comenzaba con el refulgente amanecer donde hacia aparición un  sol radiante que caía sobre las extensiones  de la estepa y un viento helado cubría  el momento  en ondulantes ráfagas,  el verano llegaba   y don Cirilo  se alegraba de haber pasado   ese frio invierno  y el rebaño parecía  apreciar tal momento puesto que retozaban  felices con grandes saltos al aire como tratando de agradecer a esa naturaleza que se mostraba por demás generosa, se escuchaban los validos de esos excelentes ejemplares  y que ya se encontraban listos para el esquile y llegaba el gran momento de las  grandes ovejas preñadas en el invierno  daban sus crías  los mejores ejemplares de ese rebaño tan apreciado.  Don Cirilo , que acudía en pos  de los nuevos ejemplares, los cargaba  con suma dedicación y los ponía a buen recaudo  de los depredadores que acechaban constantemente ; después de hacer esa rutina  se dirigía a su cabaña a colocarse cerca a la chimenea  a saborear un delicioso puchero andino  que era su especialidad culinaria  compuesta de  abundante  trozos de carne fresca, de carne ahumada seca  con una variedad de las hortalizas que solía sembrar en ese pequeño invernadero y sustentadas con unas deliciosa papas del ande prodigioso y de grandes propiedades alimenticias. La presencia de don Cirilo  en estos parajes  eran un complemento a la armonía  con una belleza inhóspita  de aquellos Andes  tan terribles por su clima  agreste  y a la vez  bello  por sus incomparables  paisajes, la naturaleza  se había deleitado en hacer en este  mundo lo incomparable, lo indómito , lo pictórico lo incontrastable; don Cirilo era una pieza más en este paraje tan bello: la presencia humana lo hacía parecer como dominado por el hombre, que todo lo puede, que todo lo hace con amor con pasión incomparable, casi indómito como la fauna  que suele habitar en estos parajes  y su mejor  dominio de esos Andes profundos  era el sonido de la quena  lastimera  casi implorante pero con gloria de triunfo y que a través del eco  viajaba por todos los rincones de esta tierra bella; por eso don Cirilo  dejaba toda su existencia  a esta maravilla  que muchas personas  no saben apreciar; el demostraba  que el hombre  con muchas pasiones  es capaz de  de hacer sucumbir  cualquier mito, de acentuar  su presencia  dominante; en este caso él, al majestuoso Ande  de incomparable belleza  escondida . Su rebaño   era un motivo para manifestar su amor  por esa tierra , había dejado  toda su vida  en las estepas , su organismo le anunciaba  que pronto llegaría  su  fin  y sufría de melancolía, de nostalgia  de tan solo saber5  que ya no sería parte de ese bello escenario que la naturaleza  le prodigaba , sentía  que debía partir, dejar esos paramos, dejar  esas cumbres  rocosas, esos picachos  con nieves perpetuas; ese sol naciente esplendoroso con sus brisas frías  que le calaba  los huesos  y que   ya no podía soportar el triunfo de los Andes ante el ímpetu de don Cirilo que todo  su vida había sido desafiante, pero él estaba seguro que vendrían mas don Cirilo  que toda su vida  había sido desafiante , pero el estaba seguro que vendría  mas   Cirilos y que la humanidad  avanzaba  ya no serian   estos parajes  solitarios  el progreso lo invadiría.  Era la esperanza  que albergaba  tenía esa bella ilusión, se acordaba  desde  el primer día  en que piso este paramo se quedo prendado  y que  desde ese mismo día  no regresó a la ciudad; recordaba  como cortaba los enormes arboles  de pino  para construir con sus propias manos  la cabaña  que era su fortin..ooo

 Esteban ya  se  encontraba allí,    acudiendo al llamado de don Cirilo para ayudar en el pastoreo de  su valioso rebaño de ovejas, pues  don Cirilo se encontraba postrado en una cama enfermo,  un mate de yerbas esperaba ser ingerido por el enfermo,  él  con mucho esfuerzo   suplicaba el no poder atender su rebaño debido a su enfermedad   Esteban accedió   de inmediato en respuesta a sus ruegos, y  llegó para cumplir esa tarea , lo acompañaría   “miqui” el perro lanudo de don Cirilo  que era gran conocedor de la faena pastoril, 

Comprendiendo la tarea encomendada. Esteban se preparó  para iniciar la faena de ese día “miqui” salió corriendo directo al rebaño que se encontraban en un corral   ayudado por Esteban  que le ayudó a abrir la pesada puerta por donde salieron perro y ovejas; “miqui”  al mismo tiempo  con sus ladridos  ordenaba  el rebaño  conduciéndolo  hacia una colina lejana en la que deberían  estar al medio  día,   allí hicieron una parada mientras el rebaño en su incansable pastoreo se alimentaban cortando la hierba   dejando una preciosa alfombra dorada en el llano.

. Había  llegado la hora del almuerzo, en el atado que  habían llevado Esteban , había  unos trozos de charqui, unas papas arenosas sancochadas y un trozo de queso mantecoso,  que proporcionarían suficientes proteínas para el sustento de ese día;  “miqui”  también departió su alimento   con suma avidez devoraba un trozo de charqui. En ese momento salió corriendo, dejando su charqui que tranquilamente disfrutaba, tras de una persona  con la misma ropa  y el sombrero de don Cirilo y que estaba dirigiéndose  a una cueva,  no muy lejana.    Esteban levantó la mirada  y también  vio  a esa persona  que parecía don Cirilo  dirigirse a esa cueva , se levantó presuroso  y fue tras de “miqui”  que corría  tras de esa  persona  sin poder alcanzarla; después de mucho correr  tras esos pasos   llegaron   y no encontraron a nadie, la cueva  lucía vacía, solo algunos murciélagos  revoloteaban  dentro. 

Esteban consternado y curioso  se introdujo  en la cueva  para averiguar lo que estaba pasando  y sucedió lo incomprensible mágicamente  “Esteban se encontró en su niñez de la mano de don Cirilo que le decía,  vamos Esteban te llevaré al colegio ya que no debes  llegar tarde, caminaban juntos pero luego le compraba  unos  juguetes para poder jugar con ellas , luego  se encontraban  en unas bicicletas  pedaleando a través de los inmensos  prados  y hasta haciendo competencias muy alegremente, luego ya era adolescente , veía  la imagen de su madre  toda ella cariñosa que le alisaba el cabello, le sacudía la vestimenta  del polvo del camino y le acomodaba  el corbatín, y le ponía  a hacer sus tareas, luego él se iba con don Cirilo acompañándolo en el pastoreo de su rebaño, por inmensos prados”

En esos instantes  el cielo se fue oscureciendo por la acción de una densa neblina  que cundía el lugar; se escuchaba el sonido de una flauta que a lo lejos entonaba una melodía triste casi lastimera que producía  mucha tristeza,  después de mucho rato el cielo por fin se fue despejando y Esteban  logró salir de la cueva, sorprendido de lo que le había sucedido     presagiaba algún acontecimiento nefasto que iba a suceder; “miqui”  recostado sobre sus patas delanteras con la cabeza erguida miraba siempre al rebaño, en cualquier  momento salía corriendo tras alguna oveja que se  alejaba del rebaño, 

La tarde caía, era señal de regreso a la cabaña, “miqui” a una voz de vamos de Esteban  salió corriendo a juntar el rebaño, para iniciar  el camino de regreso, la caminata era silenciosa y decadente, el avance  paulatino,  nada perturbaba esa calma que flotaba en el ambiente , una ligera brisa de aire frio empezó a correr, Esteban con las manos dentro de la gruesa chaqueta abotonada hasta el cuello   y la chalina alrededor del cuello a la bandolera se proporcionaba un calorcito agradable y lo completaba el atuendo, una gorra tejida con lana de oveja que le  cubría hasta el borde de las cejas tapándole las orejas, mas el pantalón de grueso corduroy verde  tipo militar,   hacía juego con los botines “Caterpiller” que facilitaban la caminata. Seguía sin comprender lo que le había sucedido pero en parte sentía cierta felicidad haber encontrado a su madre en aquellas circunstancias y también le parecía haber vivido un sueño con el  tío  Cirilo 

  A lo lejos  aparecía la cabaña con su humeante chimenea; era la tarde sombría,  comenzó a sentir algo pesado en el ambiente y se  empezó a oír ahora  el tañido lastimero de una campana con sonido intermitente pero espaciado, anunciando el fallecimiento de algún lugareño cuyo tañido  llenaba todo el cielo hasta el fondo de los cerros que  con sus cúspides blancas parecían escucharlas  y cuyos sonidos se convertían en ecos profundos que   escarapelaban el cuerpo. Llegando a la cabaña Esteban  y “miqui” haciendo su tarea de guardar el rebaño,  ingresó a la cabaña y vio un  cuerpo inerte sobre una mesa y con cuatro velas encendidas, allí  se encontraba el cuerpo de don Cirilo que había dejado de existir. Esteban no pude resistir el aire enrarecido de la cabaña, unas lagrimas asomaban en sus mejillas por la pérdida de ese ser tan apreciado y ya comprendía que se había querido despedir   de él y de “miqui” yendo al lugar del pastoreo. 

Contaban los habitantes  que en sus momentos de agonía habían visto a don Cirilo por varias partes del pueblo, quizás despidiéndose  de sus familiares  y conocidos. El cura del pueblo dio unas oraciones  encomendando el alma a Dios con un “Descanse en paz Don Cirilo”.

Todo el pueblo empezó a llegar para el sepelio llevando flores blancas en sus manos, hombres, mujeres, niños y ancianos  de todas las regiones  y  ciudades  los que lo estimaban , los que lo apreciaban, unos granjeros  llevaban sus gallinas , gansos y canastas  de huevos frescos en señal  de ofrenda al fallecido; los panaderos llevaban panecillos de harina recién horneadas en bandejas de madera  que Esteban se encargaba de recibir, otros granjeros llevaban leche fresca  recién ordeñada en tinajas, además de quesos de  varios sabores , otras personas  llevaban velas, muchas de ellas encendidas  que llenaban toda la casa, todo el patio, y los senderos  de ingreso de la casa; en las ventanas colocaban flores y velas blancas y de colores  que permanecían encendidas  día y noche velando el cuerpo inerte de  don Cirilo, que permanecía intacto  tal como se encontró  la mañana de su fallecimiento a pesar del tiempo transcurrido; sobre la mesa iluminado por la luz de las velas   el pueblo entero rezaba, y no terminaban  de rezar, las campanas de la iglesia no cesaban de repicar un redoble fúnebre , que se sentía en todo el pueblo y en los pueblos aledaños ,y  la gente seguía llegando.

El lugar se llenó de una espesa niebla  similar a la experimentada por Esteban cuando salió de la cueva y que a la casa le daba un aspecto tétrico. Solo las velas iluminaban el lugar y el camino al cementerio donde debería ser llevado don Cirilo. Las ofrendas de toda índole seguían llegando y ahora se guardaban en los graneros. El rebaño de ovejas permanecía en silencio en los corrales  y “miqui” entró en un profundo sueño que no despertó  hasta el día en que  fue el entierro.   Al ataúd de don Cirilo;  lo acompañaba   un cortejo fúnebre,  iba Esteban acongojado y a su lado “miqui”, la densa neblina  se hacía más espesa  y solo se distinguía  el camino por las velas encendidas en todo el trayecto. El pueblo le dedicó mucho tiempo  de  duelo y hasta que el ataúd fue depositado y cubierto de tierra en el cementerio. Después del último lampazo de tierra en esa tumba, la niebla se fue disipando, las velas se fueron apagando y se lleno de luz el escenario y se leyó en su lapida el epitafio AQUI YACE DON CIRILO, QUIEN FUE AMADO POR SU PUEBLO.














1.- El Rebaño de Don Cirilo

 







    

 




 

viernes, 5 de junio de 2020

ARMONIA DE PRIMAVERA

 
ROSAS ROJAS,

 De pétalos abundantes aterciopelados  y encarnados , cuya exquisita fragancia embriagan de placer,; los capullos en flor a punto de brotar  prodigan   belleza al ambiente, como un himno a la naturaleza, alegría y deleite  a la vida;  Obsequiar una sola rosa roja  encarnada es una pasión que abruma al que la recibe; pues le llena de alegría y por qué no decir de un sentimiento grato y imperecedero y hace que  resalte la plenitud de sus  alegrías y vanidad ,y se sentirá  envuelto en una inmensa  nube de felicidad.

domingo, 31 de mayo de 2020

EL VIEJO ARBOL DE FICUS cuento


       
Era el árbol de ficus más grandioso que había visto,  su inmensa altura con sus dos grandes ramas que  nacían  muy cerca del piso le daban una fortaleza incomparable,  cuya copa en forma de hongo crecía majestuoso en aquel parque centenario; orgulloso él de su exuberante follaje y de albergar una gran variedad de aves que con sus intenso trinos alegraban todos los   atardeceres y se enorgullecía de ser el mejor del parque;   Cuantas generaciones  habrían admirado su belleza, cuantos corazones flechados habrían tatuado en su corteza recuerdos  de amor; él soportaba con hidalguía,  sin  importarle  si habría sangrado cuando la navaja se introducía en su corteza;  le hacía feliz  de perennizar en su corteza los recuerdos más apasionados.  
 Infinidad de remodelaciones   se habían sucedido en su parque,  innumerables veces se removieron veredas, jardines, arbustos, cercos, bancas y piletas; pero nunca lo alcanzaban a él; muchos  postes de luz  alumbraban las noches de penumbra; y había visto muchos arbustos sucumbir cuando los podaban,  él   crecía al libre albedrio,  dueño del espacio, del cielo y lo respetaban,  se sentía el dueño del parque.  
En las épocas de tormentas se encontraba impasible, viendo a la gente  correr y él,   brindaba  protección de la lluvia al que se asomaba;  se sentía feliz de proteger a la gente,  quería abrazarla y decirles que él estaba allí, que era su misión la  de servir al prójimo además de adornar el parque con su belleza,  infringiendo respeto;  todo lo hacía feliz  cuantas fotografías se habrían tomado con él, haciendo marco, mudo testigo de grandes amistades que querían perpetrarse en el recuerdo, así como cuantos juramentos de amor y fidelidad habría sido testigo  desde  esa posición  tan envidiable, que solo un árbol de esa magnitud sabia ofrecer.
Sin embargo, algo lo molestaba grandemente,  lo   atormentaban unos  alambres que fuertemente sujetaban   afiches y  banderolas a su tronco,  para luego presenciar el bullicio de alto parlantes que promocionaban a ciertos candidatos,   no entendía  lo que hacia la gente,  despotricándose unos a otros y el era mudo testigo, de innumerables  mítines que llenaban la plaza y de promesas  a todos los asistentes y ellos aplaudían  sin cesar; alegres y contentos de presenciar los ofrecimientos que iban a cambiar sus vidas, y a  la ciudad. Les   ofrecían alimentos,  trabajo para todos,  principal oferta que se escuchaba y que el pan iba a costar 10 céntimos, la gasolina barata , el balón de gas a 10 soles todo eso lo turbaba;    luego quedaba en silencio volvía  la calma,  otro día mas se  avecinaba   en que la plaza se ponía de fiesta, eran los    domingos  y  feriados,  muchos  jóvenes en grupos charlaban en  su alrededor, otros   en el grass dormitaban, alegres niños corrían.   En  una banca muy quieto,  un señor de muy avanzada edad,   con la mirada   fija  en el horizonte  un  poco perdido o queriendo entrar en sus recuerdos que le eran esquivos  y  con un ligero temblor de manos, sujetaba un bastón con empuñadura de plata para estabilizar  su humanidad, permanecía incólume, por muchas horas; eran espectáculos que se sucedían  siempre.
Pero un día aciago,  llegaron al parque unos trabajadores  dispuestos a perpetrar el acto más horrendo contra la naturaleza. Él  que desde su juventud había,  purificado el aire de la población, haber sido la decoración del parque,  hoy    era amenazado  por   esas personas;  que comenzaron su ingrata tarea de talarlo - no puede ser- murmuraba, clamaba al cielo por lo que estaba sucediendo;  Años   he pertenecido a este parque,   era mío,  pero el destino estaba allí presente consumando el peor atentado que el hombre puede hacer a la naturaleza. EL VIEJO ARBOL  DE  FICUS  ERA  TALADO  SIN  REMEDIO.















sábado, 30 de mayo de 2020


El Arroyo Mágico (cuento)
Capitulo 1
En una comarca muy lejana y bella por sus hermosos paisajes, estaba rodeada por un pequeño arroyo de aguas cristalinas que en su loco recorrer, golpeando piedras y todo lo que encontraba a su paso, para luego tranquilizarse y formar una pequeña laguna silenciosa tranquila y transparente en cuyas orillas crecía innumerables plantas de tallos tiernos , hojas verdes y algunas flores como las buganvilias de intensos colores que alegraban la vista; haciendo del paisaje el más bello de la comarca y el sitio predilecto de las aves.  Así como el de las ardillas, vizcachas, hurones  y algunos ciervos de vistosas cornamentas, que se emplazaban en sus orillas  con ojos vivaces y el cuello extendido,  a veces lentos y taciturnos , mordisqueando algunas hojas de berros que crecían  como alfombras verdes alrededor de la pequeña laguna que se había formado y constituían el alimento natural que la madre naturaleza ofrecía a todo aquel ser que acudía y al que tomaba  esas aguas prodigiosas,................continua en capitulo 2

sábado, 23 de mayo de 2020


El Misterio Del Lago.
Una niña muy bella se encontraba a la orilla de un lago en camino a su morada , con su tierna mirada contemplaba el horizonte, sus ojos marrones claros como la miel chispeaban al mirar, tenía una inmensa dulzura en su mirada y revelaba un mundo de belleza interior que con un simple parpadear de sus enormes pestañas deslumbraba a cualquier mortal . Ella entretenía su mirada y solo encontraba un bosque espeso de grandes árboles cuyo follaje de intenso color verde revelaban unos misterios que decían haber en tal espesura; Presentía que al seguir mirando se iba penetrando en el embrujo que emanaba ese bosque virgen, e im­penetrable, tétrico hasta ahora, muchas leyendas existían de ese bosque, y del lago que junto a él; tal como los que percibía la bella niña eso la asustaba mucho, su aspecto angelical hacía contraste con lo ignoto del lugar...........sigue en capitulo 2