MARIANA Y EL CONVENTO (cuento)
Érase una vez un convento de monjas situado en una comarca muy lejana, se encontraba entre una bella campiña de flores y de prados colindantes con enormes montañas a su alrededor solía vivir una bella joven de aspecto fino y sutil y que por esos avatares del destino le tocó vivir dentro de un convento de religiosas llamadas “Las Hermanitas Religiosas Consagradas de la Divinidad” . Mariana que así se llamaba esta joven, se caracterizaba por su enorme religiosidad y amor al prójimo; era muy apreciada por todas las religiosas del convento y en especial por la madre Superiora: Sor Consuelo Santander, que siempre decía que Dios a las almas desamparadas siempre las protege.
Después de transcurrido muchos años, Mariana se encontraba en su lecho de agonía esperando los designios de Dios y la divina providencia. La madre Superiora recordaba que ella había llevado muy dignamente su religiosidad y que se encontraba enraizado dentro de ella y había encontrado muchas revelaciones en su vida y que se había dedicado a Cristo y a la virgen María La que mejor representaba al convento en materia de religiosidad; además que las labores manuales de talleres que se profesaba dentro del convento y que Sor Virginia de los Dioses era la tutora con la que más afinidad logró sostener, era inmensamente feliz cuando compartía esas horas de manualidad,
La religiosidad de Mariana era inmensamente profunda y consagrada a Dios; sus plegarias eran el néctar de su existencia a la que dedicaba la mayor parte de su tiempo, la oración la reconfortaba, la mantenía viva en contacto permanente con su religiosidad, era la forma más sutil de llegar a Dios. Todos los días a cada instante en todo momento, sus ojos solo se abrían para mirar al cielo buscando la conexión divina , esperando la conversión de su alma , después los cerraba para no dejar escapar las visiones que se le presentaban, en la que ella plenamente gozaba en su interior . La imagen de San Camilo la transportaba en una santidad, se deleitaba con los pasajes de la vida de San Camilo, quería penetrarse en el sentir que tenía el santo, se hacía suyo los sacrificios por los enfermos y acudía en ayuda inmediata, atendía con esmero y prodigaba rezos intensos hasta que el mal cedía y venia el alivio del paciente. Su corazón entraba en catarsis cuando esto sucedía, quedaba exhausta hasta llegar al desvanecimiento, cuando lograba lo que parecía un milagro cosa que ella no lo aceptaba como tal, sino que más bien, decía que era escuchada en sus intensas plegarias por el santo San Camilo. La orden de “Las Religiosas Hermanitas Consagradas de la Divinidad” eran puesto de manifiesto ante las ocurrencias de Mariana a la que ya era bastante apreciada por que irradiaba una simpatía divina bajo su vestimenta, solo se dejaba ver su bello rostro juvenil de dulce mirada, su delicado cutis de un color rosa pálido casi marmóreo dejaba ver unos ojos negros que solo miraban al cielo, en busca de lo divino , sus labios finos y delicados solo expresaban palabras de amor hacia los enfermos; que con solo mirarla iban aliviando sus males; los rezos continuos de Mariana eran un acto de fe que cada enfermo debía pronunciar , algunos de ellos se mostraban sumisos , caían a los pies de Cristo con convicciones de arrepentimiento de haber vivido muchísimo tiempo sin la gracia de Dios.
La madre Superiora se preocupaba de que Mariana pasaba mucho tiempo en el hospital viendo a los enfermos sanándoles material y espiritualmente , había llegado a preocuparse de su salud si seguía en esa rutina muchas veces sin probar alimento , lo único que la satisfacía grandemente era que Mariana nunca faltaba al Ángelus cuya meditación profunda se constituía en el acto más sublime que el espíritu humano puede encontrar, era para ella el éxtasis de lo más bello, de lo mas místico que le creaba luego un estado de postración con estertores movimientos de inclinación y reverencia para luego extender los brazos al cielo en señal de elevación profunda; momentos en que la luz de las velas se extinguían a su mínima expresión y llenaban el lugar de una deliciosa penumbra donde las hermanas religiosas que se encontraban en el lugar inclinadas en señal de veneración , no advertían que Mariana se elevaba envuelta en un haz de luz tenue pero azulada y que solo la madre Superiora era capaz de advertir tal acontecimiento, que duraba muy pocos instantes y que Mariana no advertía tal fenómeno, pero si sentía la presencia del Ángel San Gabriel que se adentraba en su ser con una acción mística que la llenaba de dicha y que sus plegarias servían de nexo inevitable con la divinidad. Transcurrido el Ángelus, Mariana regresaba a su celda de meditación, de rodillas en el piso y ante un crucifijo de rustico material que eran unas pequeñas ramas que ella misma había confeccionado con sus manos que colgaba de la cabecera de su humilde camastro que le servía de descanso; se podían presenciar las toscas maderas de su base y unas mantas cubrían unas hojas secas que pugnaban ser un colchón y que en ese ambiente comenzaba sus oraciones sumamente prolongadas ; permanecía muchas horas en la celda asignada en el convento , luego al día siguiente partiría al hospital para ayudar a la cura de enfermos, por eso la madre Superiora le tenía mucho aprecio, pues decía que Mariana pertenecía al convente desde que tuvo un año de edad y que su madre la había dejado en la puerta del convento, desde esa vez la madre Superiora se hizo cargo de ella con cuidados de una madre dentro de aspectos de religiosidad, Mariana era una niña muy inteligente tan es así que se atrevía a enseñar el catecismo a niños de su edad y después a mucho más mayores que ella , su religiosidad era innata ; para la madre Superiora era la joya más preciada que tenía el convento , las autoridades del lugar también la conocían y le tenían mucho aprecio a ella y a las integrante del convento no les hacían faltar la provisión de vituallas, jamás por la gran acción social que desempeñaban las monjas , el pueblo sentía gran preferencia por pertenecer a ese claustro de religiosidad, muchas niñas y jóvenes del pueblo pugnaban por ingresar como postulantes a noviciado, pues la gran tarea de apoyar al hospital requerían de esas contribuciones.
Mariana de muy joven aprendió a hacer el contacto con Dios, mediante grandes sesiones de oración ,pero nunca pudo hacer un noviciado por sus múltiples tareas que ejecutaba , solo se le permitía tener un tocado que le cubría la cabeza y solo se dejaba ver el rostro y un vestido holgado que le cubría hasta mas debajo de las rodillas, sus piernas lo cubrían unas medias blancas que terminaba en un calzado cerrado con amarras de pasadores con lo que eran de su completa comodidad al desplazarse muy rápidamente como era su costumbre. Desde su juventud se había dedicado a una vida de castidad, de complacencia espiritual con Dios con la que mas amaba sobre todas las cosas, entregaba su alma a ello por los inacabables rezos y oraciones que practicaba todos los días y a toda hora hasta llegar al paroxismo , quería llegar a tener el sufrimiento que tuvo la Virgen María , ante la pérdida de su hijo Jesús en la cruz pero no lo lograba en su alma, por no lograrlo la perturbaba , quería sentirlo en el cuerpo , en su lecho de descanso quería sentir ese dolor, las hojas secas de su lecho no le bastaban su piel tersa y fina mostraba signos de tortura con moretones causada por la dureza de su lecho, pero así seguía teniendo la energía suficiente para realizar sus tareas cotidianas en el hospital.
Era esperada por los enfermos que clamaban por Mariana. Ella les daba sus medicamentos que por cierto los aliviaban inmediatamente , querían que ella les lavaran sus heridas por que de inmediato se cerraban , querían que ella vendara sus fracturas por que de inmediato se soldaban ; los doctores la apreciaban bastante , querían llevársela a otro hospitales, a otras clínicas pero ella se negaba , ella quería estar cerca de los más pobres, de los demás desvalidos aliviándoles el dolor con la humildad con que lo hacía . Enfermos de todas partes de la ciudad acudían al hospital donde estaba Mariana , los médicos la conocían por su abnegación para atenderlos especialmente a los niños , ella decía que eran unos seres vulnerables a cualquier enfermedad, ella los atendía en una sala especial donde se quedaba con ellos horas de horas , les cantaba deliciosas canciones infantiles, que se sabía todas y aun las inventaba , los hacía participar era una fiesta senatoria la que practicaba con ellos , algunos ya no necesitaban medicinas, solo cantar con ella sus males desaparecían y luego se iban a sus casas sanos , ella decía que los cantos de los niños era una terapia que Dios admitía para sanarlos . no había enfermedad que se resistiese con el encanto de un niño cantando, el dolor era aliviado y Mariana se dedicaba a cantar con los niños.
CAPITULO 2 LA HORA DEL “ANGELUS”
La madre Superiora juntaba sus manos dando gracias a Dios al ver a Mariana dedicada a esos menesteres , la que se pasaba muchas horas para luego desaparecer , todos la buscaban y no la hallaban era la hora del “ANGELUS” donde tenía que estar en el convento para el rezo que era la máxima aspiración que ella tenia cada día , era la hora que mas esperaba , era la hora que su cuerpo fino y débil se fortalecía , con una energía casi divina que algún mortal pueda recibir , era para ella estar a un paso del cielo , era para ella encontrarse en un camino que la conducía a la gloria , llena de ángeles en cada lado de ese camino y a ella le embargaba un fenómeno de transfiguración en un Ángel, con enormes alas de divinidad a un paso de entablar contacto con Dios , se sentía sumamente pura de alma y cuerpo, su rostro se llenaba de lagrimas de felicidad, ese cuadro de alteración se volvía cada día durante el “ANGELUS “. La madre Superiora llena de gozo y de incredulidad rezaba sin cesar, Dios estaba presente en ese convento, era iluminado por la gracia divina, iba al campanario y hacia tocar la campana en señal de que una divinidad las visitaba y todo el convento se alborotaba lleno de emoción incontenible y un halo de divinidad rodeaba los muros del convento con una pequeña luz celeste a su alrededor. El pueblo se daba cuenta y caía de rodillas con los brazos extendidos en dirección al cielo en señal de querer amar a Dios y a la Virgen María que estaban presentes durante la hora del “ANGELUS” todo el pueblo se paralizaba para orar y despojarse de todo mal que solían tener los habitantes, desaparecían los odios , la venganzas, la envidia por que se sentían iluminados por lo divino, poco a poco se iba transformando en un pueblo modelo, honrado, se erradicaba la mentira la desazón. Comenzaba la limpieza del alma inspirado en lo divino, las iglesias se llenaban de fieles todos querían estar cerca de Dios le pedían tantas cosas y Dios les otorgaba le pedían salud y los sanaba de todos sus males, le pedían trabajo, y el campo les era fértil, le pedían dinero, les daba abundante cosecha le pedían descanso y paz se llenaban los cementerios. le pedían sabiduría se abrían mas colegios y todos desde allí rezaban el “ANGELUS” con verdadera devoción y con muchas oraciones.
Mariana sentía el aliento divino, la aproximación con Dios que todo mortal quisiera tener, pero ella estaba a un paso de conseguirlo, pero ella sentía que no lo merecía , se sentía llena de pecado , llena de culpa por lo que pasaba a los enfermos , a los niños desvalidos , ella se sentía llena de pecado por las injusticias , por el no-perdón de las gentes, por eso derramaba lagrimas y a veces lagrimas de sangre. Durante sus sueños se veía con un vestido blanco y unas enormes alas y sentía que la llamaban desde el cielo pero algo la retenía de los pies , tenia que luchar inmensamente por desprenderse de la ignominia de los pueblos , soñaba que sus rezos deberían ser mas intensos y ella los vivía con gran entusiasmo, pero además derramaba muchas lagrimas en sus sueños que era enjugados con su larga cabellera y se sentía ungida con bálsamos con exquisita fragancia que solo Dios le sabia prodigar, su corazón se aceleraba y luego entraba en un éxtasis sublime. Se despertaba como si hubiera recorrido miles de kilómetros para estar al lado de Dios y un llanto se apoderaba de ella en forma silenciosa que lo invitaba a la meditación profunda en su celda de reposo, allí recién se daba cuenta de su cercanía a Dios y con la Virgen María a quien dedicaba sus plegarias. .
Durante muchos años Mariana permaneció en el convento y en el hospital al que tanto amaba y era querida por los enfermos hasta que poco a poco dejaba de ir , pues su condición física comenzó a flaquear a pesar de que su ímpetu no decaía nunca , pero su rostro había cambiado bastante acusaba el paso de los años , su cabellera se había vuelto cano, sus manos ofrecían serias arrugas , su percepción auditiva había disminuido para los seres humanos , pero no así para Dios que seguía escuchándola con el alma diariamente en comunicación constante. Cada vez más era el tiempo que dejaba de ir al hospital , permanecía en constante oración , su caminar era lento , pausado quizás por las dolencias que la aquejaban pero que ella se mantenía estoica ante los males que seguramente la aquejaban , su mirada era fria, penetrante solo buscando mirar al cielo , quizás para encontrarse con Dio, sus manos solo sostenían incansablemente su rosario y las mantenía juntas en señal de oración constante, su permanecía de rodillas en sus interminables sesiones de oración se habían lesionado con insufribles llagas en carne viva acusándole dolores profundos que ella sabia soportar; se alimentaba frugalmente y que era la preocupación de la madre Superiora ; los doctores la auscultaban constantemente pero su organismo estaba sano, no le detectaban ninguna enfermedad como para medicinarla , su corazón latía perfectamente , sus pulmones lucían limpios y sanos, su estomago se había reducido por su frugal alimentación , su mente estaba sana y lúcida porque permanecía solo pensando en Dios; su voz era débil, suave, pura diáfana acondicionada para hablar a su Dios en sus plegarias con la dulzura de sus oraciones y su desmesurado amor. Las demás religiosas del convento le decían Sor Mariana de los Ángeles por que se habían dado cuenta que era un ángel que iluminaba el convento,
El Arroyo Mágico.(cuento)
Era una comarca muy lejana y bella por sus hermosos paisajes, estaba rodeada por un pequeño arroyo de aguas cristalinas que en su loco recorrer, golpeando piedras y todo lo que encontraba a su paso, para luego tranquilizarse formaba una pequeña laguna silenciosa y tranquila, transparente en cuyas orillas crecían innumerables plantas de tallos largos y hojas verdes y muchas flores como las buganvillas, de intensos colores que alegraban grandemente la vista haciendo del paisaje el más bello de la comarca, era el sitio predilecto de las aves, mariposas así como el de las ardillas, vizcachas, hurones y algunos ciervos de vistosas cornamentas, que se emplazaban en sus orillas a deleitarse con el frescor de sus aguas; con ojos vivaces y el cuello extendido a veces lentos y taciturnos, mordisqueaban algunas hojas de berros que crecían como alfombras verdes alrededor de la pequeña laguna y que constituían el alimento natural que la madre naturaleza ofrecía a todo aquel ser que acudían a tomar esas aguas prodigiosas, saliendo todos reconfortados : los ruiseñores agudizaban su canto su vuelo era más vistoso, su plumaje parecía renovarse; el halcón ave de gran tamaño se elevaba con mayor facilidad después de haber bebido esas prodigiosas aguas , su vuelo era capaz de llegar a los escarpados más altos para hacer sus nidos, su visión se hacía más aguda para proporcionarse su alimento. Todos los animales que llegaban, como la liebre, que se asomaba para saciar su sed resaltaban sus cualidades, sus saltos eran más rítmicos, su pelaje se tornaba más bello, era capaz de olfatear al enemigo y sus ojos más vivaces y con más brillo; en las noches llegaban las ardillas atraídos por la belleza de la laguna que se tornaba color plata, por el reflejo de la luna corrían alegres y juguetonas y se deleitaban en artísticos saltos de felicidad o quizás en alguna danza del amor. Las vizcachas, mordisqueando la verde vegetación que nunca se agotaba, cada vez brotaba más el prodigioso alimento; Se respiraba un aire de convivencia entre todos los animales que llegaban, no había depredadores ni depredados, las aves en las especies más exóticas anidaban en este bello paraje después de haber atravesado continentes en su condición de aves migrantes y algunas en peligro de extinción, anidaban en este paraíso, para perpetuar su reproducción prolongando la vida de su especie. Las mariposas más bellas, con sus alas multicolores ponían el escenario paradisiaco, revoloteaban alegremente, se multiplicaban, sus capullos se convertían prontamente en crisálidas para perpetrar la metamorfosis, el acto más maravilloso que la naturaleza ha podido concebir para el deleite de la vida, de seres tan bellos y perpetuar su existencia que son tan vanas y efímera, pero llenos de encanto y de fragilidad una vez más, la belleza tiene una existencia fugaz.
Oh ¡belleza que asomas
A la vida
Oh ¡belleza que deleitas
Todos te podrán encontrar encontrar
Llegaban especies de todas las rincones del planeta, para beber esa agua prodigiosa de este arroyo que la madre naturaleza había sabido crear, pensando en dar un poco de amor y de paz en este rincón de esta existencia, para que no todo sea dolor, no todo sea tragedia, no todo sea infelicidad, para que no haya más lágrimas en este mundo, para compensar las tragedias de la existencia, para que no surjan más causas de miseria, para que los seres sean tratados con más justeza.
Así mucha gente empezó a llegar a este lugar enclavado en la espesura de la selva , empezó a un despertar de tierras y posiciones, nadie quería tomar el agua del arroyo, preferían llevarla en botellas para venderlas, luego en envases más grandes, en cilindros, empezaron a desviar el arroyo para cada uno, se sentían dueños de la naturaleza, las aves eran ahuyentadas, las ardillas era cazadas por sus pieles, con diferentes armas y sus carnes se las comían , llegaba mucha gente, nadie tomaba el agua lo tenían como lo más preciado por su valor monetario, se peleaban por ello,, los niños se enfermaban, después las mujeres, por falta de alimento , nadie trabajaba la tierra solo les interesaba el arroyo, luego se producían las guerras y buen día llegó la extinción de todos los habitantes, no quedó uno solo y el arroyo maltratado, volvió a su cauce y nuevamente regresaron los animales es decir regresó a ser como antes y volvió la felicidad y la paz. HASTA QUE REGRESE NUEVAMENTE EL HOMBRE.
Autor: Ernesto Castillo Tafur.
EL REBAÑO DE DON CIRILO por La Pluma Gris
El esplendoroso día se fue nublando, Esteban no alcanzaba a distinguir los enormes cerros, por la densa neblina que caía cuyas gotas de lluvia aumentaban cada vez más, los paisajes de los andes llenos de nieve se sucedían interminables, el nuevo panorama se iba desnudando del verdor de su vegetación para ir tornándose gris, comenzaba a aparecer los ”ichus” como mantas doradas en la inmensa pradera desértica y bañados por la brisa cuya fuerza del viento formaban olas de incomparable belleza; los penachos de los andes formaban cadenas interminables de cumbres y presentaban nieve perpetua en sus cimas de una preciosa majestuosidad-- que servían como postales muchas veces y que daban la vuelta al mundo exhibiendo la belleza natural de esta cordillera de los andes.
Esteban se encontraba allí, atendiendo el llamado de don Cirilo para ayudar en el pastoreo de su rebaño de ovejas, pues don Cirilo se encontraba postrado en una cama enfermo, un mate de yerbas esperaba ser ingerido por el enfermo, él con mucho esfuerzo suplicaba el no poder atender su rebaño debido a su enfermedad Esteban accedió de inmediato en respuesta a sus ruegos, y llegó para cumplir esa tarea , lo acompañaría “miqui” el perro lanudo de don Cirilo que era gran conocedor de la faena pastoril,
Comprendiendo la tarea encomendada. Esteban se preparó para iniciar la faena de ese día “miqui” salió corriendo directo al rebaño que se encontraban en un corral ayudado por Esteban que le ayudó a abrir la pesada puerta por donde salieron perro y ovejas; “miqui” al mismo tiempo con sus ladridos ordenaba el rebaño conduciéndolo hacia una colina lejana en la que deberían estar al medio día, allí hicieron una parada mientras el rebaño en su incansable pastoreo se alimentaban cortando la hierba dejando una preciosa alfombra dorada en el llano.
. Había llegado la hora del almuerzo, en el atado que habían llevado Esteban , había unos trozos de charqui, unas papas arenosas sancochadas y un trozo de queso mantecoso, que proporcionarían suficientes proteínas para el sustento de ese día; “miqui” también departió su alimento con suma avidez devoraba un trozo de charqui. En ese momento salió corriendo, dejando su charqui que tranquilamente disfrutaba , tras de una persona con la misma ropa y el sombrero de don Cirilo y que estaba dirigiéndose a una cueva, no muy lejana Esteban levantó la mirada y también vio a esa persona que parecía don Cirilo dirigirse a esaa cueva , se levantó presuroso y fue tras de “miqui” que corría tras de esa persona sin poder alcanzarla ; después de mucho correr tras esos pasos llegaron y no encontraron a nadie, la cueva lucía vacía, solo algunos murciélagos revoloteaban dentro.
Esteban consternado y curioso se introdujo en la cueva para averiguar lo que estaba pasando y sucedió lo incomprensible mágicamente “se encontró en su niñez de la mano de don Cirilo que le decía , vamos Esteban te llevaré al colegio no debes llegar tarde , caminaban juntos pero luego le compraba unas pelotas para poder jugar con ellas , luego veía que estaban en unas bicicletas pedaleando a través de los inmensos prados y hasta haciendo competencias muy alegremente, luego ya era adolescente , vio a la imagen de su madre toda ella cariñosa que le alisaba el cabello, le sacudía la vestimenta del polvo del camino y le acomodaba el corbatín, y le ponía a hacer sus tareas, luego él se iba con don Cirilo acompañándolo en el pastoreo de su rebaño, por inmensos prados”
En esos instantes el cielo se fue oscureciendo por la acción de una densa neblina que cundía el lugar. se escuchaba el sonido de una flauta que a lo lejos entonaba una melodía triste casi lastimera que producía mucha tristeza, después de mucho rato el cielo por fin se fue despejando y Esteban logró salir de la cueva, sorprendido de lo que le había sucedido presagiaba algún acontecimiento nefasto que iba a suceder; “miqui” recostado sobre sus patas delanteras con la cabeza erguida miraba siempre al rebaño, en cualquier momento salía corriendo tras alguna oveja que se salía del rebaño,
La tarde caía , era señal de regreso a la cabaña , “miqui” a una voz de vamos de Esteban salió corriendo a juntar el rebaño, para iniciar el camino de regreso, la caminata era silenciosa y decadente, el avance paulatino, nada perturbaba esa calma que flotaba en el ambiente , una ligera brisa de aire frio empezó a correr, Esteban con las manos dentro de la gruesa chaqueta abotonada hasta el cuello y la chalina alrededor del cuello a la bandolera se proporcionaba un calorcito agradable y lo completaba el atuendo, una gorra tejida con lana de oveja que le cubría hasta el borde de las cejas tapándole las orejas, mas el pantalón de grueso corduroy verde tipo militar hacía juego con los botines “caterpiller” que facilitaban la caminata, seguía sin comprender lo que le había sucedido pero en parte sentía cierta felicidad haber encontrado a su madre en aquellas circunstancias y también le parecía haber vivido un sueño con el abuelo don Cirilo
A lo lejos divisaba la cabaña con su humeante chimenea. En la tarde sombría comenzó a sentir algo pesado en el ambiente y se empezó a oír ahora el tañido lastimero de una campana con sonido intermitente pero espaciado, anunciando el fallecimiento de algún lugareño cuyo tañido llenaba todo el cielo hasta el fondo de los cerros que con sus cúspides blancas parecían escucharlas y cuyos sonidos se convertían en ecos profundos que escarapelaban el cuerpo. Llegando a la cabaña Esteban y “miqui” haciendo su tarea de guardar el rebaño, ingresó a la cabaña y vio un cuerpo inerte sobre una mesa y con cuatro velas encendidas, allí se encontraba el cuerpo de don Cirilo que había dejado de existir. Esteban no pude resistir el aire enrarecido de la cabaña, unas lagrimas asomaban en sus mejillas por la pérdida de ese ser tan apreciado y ya comprendía que se había querido despedir de él y de “miqui” yendo al lugar del pastoreo.
Contaba la familia que en sus momentos de agonía habían visto a don Cirilo por varias partes del pueblo , quizás despidiéndose de sus familiares y conocidos. El cura del pueblo dio unas oraciones encomendando el alma a Dios con un “Descanse en paz Don Cirilo”.
Todo el pueblo empezó a llegar para el sepelio llevando flores blancas en sus manos, hombres, mujeres, niños y ancianos de todas las regiones y ciudades los que lo estimaban , los que lo apreciaban, unos granjeros llevaban sus gallinas , gansos y canastas de huevos frescos en señal de ofrenda al fallecido; los panaderos llevaban panecillos de harina recién horneadas en bandejas de madera que Esteban se encargaba de recibir, otros granjeros llevaban leche fresca recién ordeñada en tinajas, además de quesos de varios sabores , otras personas llevaban velas, muchas de ellas encendidas que llenaban toda la casa, todo el patio, y los senderos de ingreso de la casa; en las ventanas colocaban flores y velas blancas y de colores que permanecían encendidas día y noche velando el cuerpo inerte de don Cirilo, que permanecía intacto tal como se encontró la mañana de su fallecimiento; sobre la mesa iluminado por la luz de las velas el pueblo entero rezaba, y no terminaban de rezar, las campanas de la iglesia no cesaban de repicar un redoble fúnebre , que se sentía en todo el pueblo y en los pueblos aledaños ,y la gente seguía llegando.
El lugar se llenó de una espesa niebla similar a la experimentada por Esteban cuando salió de la cueva y que a la casa le daba un aspecto tétrico. Solo las velas iluminaban el lugar y el camino al cementerio donde debería ser llevado don Cirilo. Las ofrendas de toda índole seguían llegando y ahora se guardaban en los graneros. El rebaño de ovejas permanecía en silencio en los corrales y “miqui” entró en un profundo sueño que no despertó hasta el día en que fue el entierro. Al ataúd de don Cirilo; lo acompañaba un cortejo fúnebre, iba Esteban acongojado y a su lado “miqui”, la densa neblina se hacía más espesa y solo se distinguía el camino por las velas encendidas en todo el trayecto. El pueblo le dedicó muchas horas de duelo y hasta que el ataúd fue depositado y cubierto de tierra en el cementerio.
Después del último lampazo de tierra en esa tumba, la niebla se fue disipando, las velas se fueron apagando y se lleno de luz el escenario y se leyó en su lapida el epitafio AQUI YACE DON CIRILO, QUIEN FUE AMADO POR SU PUEBLO.
Autor: Ernesto Castillo Tafur
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