jueves, 16 de diciembre de 2021

LA MARIPOSA QUE NO QUERIA SER BELLA cuento

 

 La Mariposa Que No Quería ser Bella    

Erase una mariposa de grandes alas y vistosos colores , quizás sería una reina la que habitaba  en ese prado,  me impresionó  grandemente  por los dibujos vistosos de sus alas formando  figuras antropomorfas,  con vistosos colores que combinaban  con el cuerpo y la hacían tan bella  su gracioso batir de alas. Cuando se posó en una flor y me dijo: --señor me puede escuchar un momento? me encuentro en este mundo sin poder comprender, porque tengo estas alas tan horrendas que marcan mi corta existencia,  soy objeto de una persecución  incesante que todos quieren cazarme y obtenerme como un trofeo, o ponerme en un vidrio;  expertos cazadores me vienen persiguiendo  sin cesar, no alcanzo a comprender tal actitud  seguramente por lo vistoso de mis alas,   pero solo es una ilusión   lo que despierta tal cacería – me dijo- con una malla grande soy amenazada cada vez   que me poso sobre una flor,  mi misión  es transportar el polen para que las flores se reproduzcan,  pero esa misión  no lo puedo realizar, debido  a la belleza de mis alas, es que estoy en constante peligro, siempre tengo que huir y esconderme , pero aún así la astucia de los “cazadores  de mariposas”  triunfan en su cometido.-

En ese momento de coloquio, se apareció otra mariposa debido a la inmensa cantidad de flores de ese prado y vi que conversaban muy amigablemente, parecía que se conocían, se comunicaban, pues sus antenas se movían muy graciosamente  y sentí que me miraban con algo de coquetería y que agitaban sus alas muy suavemente en señal de amistad. Yo me encontraba consternado con esos hechos, y en ese momento se me acercó la de las bellas alas y como queriendo susurrarme en el oído, sentí su mensaje; quería que la siguiera, y así fue; ella revoloteaba muy alegremente señalándome el camino que de vez en cuando se me acercaba,  para cerciorarse que la seguía y por fin llegamos a lo que parecía una especie de  cueva,  que con asombro se reunían cientos de estos bellos ejemplares .Casi escondido el lugar y pegadas en las paredes,   formaban una sabana  de gran belleza, deslumbrante de múltiples colores y que hubiera sido el deleite de los “cazadores de mariposas”.

Mi amiga la mariposa de  bellas alas, desapareció en ese momento entre el manto de colores, Yo me alejé del lugar pensando en lo inverosímil que me estaba sucediendo, pero volví la cabeza y la encontré revoloteando a mi alrededor,  me había convertido en su amigo,  y se posó en mi brazo a la altura del antebrazo que lo había extendido  me la acerque, y la quedé mirando, sentí su mirada de  complicidad,  pues me había revelado el escondite y donde pernoctaban  todas las mariposas de ese prado.  Parece que sentí algo, de que no debía revelar  el secreto, pues,   me consideraban  su  amigo; comprendí de inmediato que debía guardar el secreto y me fui.

Volví   al día siguiente  al prado y no la encontré por ningún lado;  regresé al pueblo con ganas de contar a alguien mi experiencia vivida,  pero un niño interrumpió mi camino para ofrecerme en venta unos souvenirs  creyéndome turista , y me enseñó en una de sus manos una pequeña caja de madera con tapa de vidrio y con varias mariposas muertas  pegadas con las alas desplegadas y pinchadas con un alfiler, entre ellas vi con asombro a mi amiga, ella con  su espectacular belleza, con aquellas  grandes alas desplegadas, llenas  de color y de figuras antropomorfas, con los ojos brillantes,   pero con la mirada perdida,   había sido presa de un “cazador de mariposas”.

autor Ernesto Castillo tafur

 

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